NUDO GORDIANO

La murciomanía dio paso a la boscomanía durante la pasada semana. Tratando de explicarme toda esta alharaca, se me ocurrió buscar una definición que tuviera relación con una leyenda y es así como llegué a la expresión de nudo gordiano. La misma se refiere a un campesino en lo que es hoy Turquía que llevaba bueyes atados mediante unas cuerdas anudadas de una forma tan complicada que era imposible desatarlas. A la par existía un augurio que promulgaba que quien consiguiera desatar el nudo conquistaría el Oriente.

Entró en escena Alejandro Magno quien, en busca de conquistar el Imperio Persa, conquistó la región de Frigia, de donde provenía el campesino de Gordias. El tipo, en forma práctica, solucionó el nudo cortándolo con su espada. Los dioses aparentemente estuvieron de acuerdo y Alejandro consiguió su objetivo.

En nuestro rico idioma se usa el término para describir una situación o hecho difícil de solucionar y en muchos casos, el mismo solamente admite soluciones propias de un pensamiento lateral, aquel que permite cambiar conceptos, percepciones y aumentar la creatividad. También se utiliza para referirse a la esencia de un tema de difícil comprensión de manera que, desatando el nudo –descubriendo la esencia del problema— se pueden revelar sus implicaciones.

Todo lo anterior para adentrarnos en la serie de sobresaltos y peleas en los programas de opinión que se dieron de lado y lado y que demostraron la gran intolerancia y falta de “glamour” que tienen los voceros de las diferentes campañas políticas. Gracias a Dios que ninguno de estos vergonzosos episodios fue protagonizado por mujeres, por aquello que siempre nos tildan de perequeras.

En lo enrevesado que se convirtió la aspiración a la alcaldía por parte del candidato de la alianza opositora, versiones van y vienen sobre cómo obtuvo la ciudadanía estadounidense. Estoy convencida que la más cercana a la realidad es aquella que alega que la consiguió porque sirvió a los servicios de inteligencia de ese país. Pero la muletilla de todos los opositores es que ha sido un plan urdido por el PRD. A estas alturas, quedó bien claro quiénes fueron los que denunciaron esta anomalía ante las autoridades pertinentes. Mejor dicho, siguieron la técnica de desatar el nudo gordiano, cortándolo. En otras palabras, sus propios aliados del Movimiento Cambio Democrático, lo cruzaron. Yo lo hubiera hecho no por el hecho de que tuviera doble nacionalidad (John McCain y Ricardo Maduro la tienen y el primero corrió para presidente en Estados Unidos y el segundo fue presidente de Honduras; Miguel Bosé y hasta el novelista mexicano Carlos Fuentes también son panameños, y no se les ha ocurrido correr para alcaldes de la ciudad de Panamá) sino porque el candidato de marras tiene una barriga descomunal y en su defensa ha esgrimido los más deleznables argumentos, queriéndose llevar a todo el mundo en su camino al despeñadero. Hasta la familia del Dr. Hugo Spadafora tuvo que pedir que no se le utilizara para fines politiqueros.

Quiero dejar claro en este artículo que no pretendo dictar cátedra ni de uso de lenguaje ni de una vasta cultura. Me encanta el buscarle la quinta pata al gato, mediante leyendas, dichos, refranes e hilar los hechos que a diario vivimos en nuestro país con situaciones que a veces no se conocen. Con eso trato de hacer un aporte a los conocimientos de los que me leen, además de criticar determinado hecho.

Precisamente por tener esa orientación, la procuradora de la Nación, quien me lee y siempre me comenta mis artículos, me pidió que revisara el término arrogarse y abrogarse, usado en un artículo publicado el pasado mes de marzo. Y resultó que tenía razón en que lo usé mal. Quise decir lo primero y utilicé lo segundo. Ahora con el Internet es muy fácil no equivocarse, simplemente es un trabajo de oficio el buscar las referencias y comprobar lo que a veces la memoria nos escatima. Y le agradezco la observación porque yo no tengo la verdad absoluta, de hecho, nadie la tiene porque, como decía Antonio Machado, “tu verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela”.