CRONICAS DE VIAJE

christmas-eve-and-rod5755578theater-avenue-qsffVolver a andar los pasos recorridos a veces resulta muy reconfortante, sobre todo si se tienen buenos recuerdos del lugar al que nos llevaron esos pasos. En esta ocasión volví a Manhattan, lugar al que me fui a vivir cuando me casé, hace más años de los que quisiera recordar y al que he vuelto innumerables veces, siempre descubriendo cosas maravillosas de una ciudad tan delirante como interesante. Como el marco de este viaje era el de reunirme con parte de mi familia dispersa en Asia y acompañar a mi ahijado a descubrir la gran manzana, me puse mi sombrero de guía turística para que los excursionistas pudieran tener un pantallazo de casi todo lo que ofrecía la ciudad que nunca duerme, a la que le han cantado Frank Sinatra, John Lennon, Madonna y Liz Minelli, entre otros.

Aparte de los íconos obligados que identifican a New York, escogimos dos obras musicales de Broadway que me dejaron con la satisfacción del deber y el placer cumplidos, además de ver una exposición temporal en el Museo Guggenheim, del renombrado arquitecto Frank Lloyd Wright. Coincidimos precisamente con la muerte de Michael Jackson, de la que no han dejado de hablar en ningún medio bajo ninguna circunstancia, el aniversario de la liberación gay (The Big Gay Pride Liberation Parade) y el concierto de Juan Luis Guerra en Radio City Music Hall.

Los plays a los que fuimos fueron Avenue Q y In the Heights. La primera fue creada en el 2003 y sus protagonistas son todas marionetas o títeres pero, a diferencia de Casimiro, los actores van con ellas en mano toda la obra y ambos actúan. Tiene su base conceptual en Plaza Sésamo y sus principales temas son el racismo, la pornografía, la búsqueda de un propósito en la vida y el compromiso entre parejas, además de la represión sexual de un broker de Wall Street que quiere “salir del closet” y la realidad de la carga financiera de los que dependemos de nuestro trabajo.

La obra, además de su contenido educativo, es muy divertida y la puesta en escena muy interesante, ya que combina una recursiva escenografía con elementos audiovisuales que le agregan al resultado final una excelencia insuperable. Avenue Q ganó tres premios Tony en el año 2004, incluyendo el mejor musical y el mejor libreto, derrotando al que hasta entonces se mantenía como favorito, Wicked, que además de llevada a escena, fue publicado por la Editorial Planeta como Wicked: memorias de una bruja mala. Una decena de personajes, con sus respectivos actores que los manejan y les dan vida, desfilan en animada secuencia y perfecta sincronización entre ellos además de otros que actúan per se. La promoción advierte que no es recomendable para menores de 12 años porque tiene “full puppet nudity” (nudismo total de los títeres) y es así de explícita en escena. Además de estar en el Golden Theatre, desde junio de 2006 la están presentando en Londres.

En esta obra cobran vida algunos personajes que hacen referencia a otros famosos, como Kate Monster y Trekkie Monster (este último inspirado del Cookie Monster de Plaza Sésamo y de los Trekkies, los admiradores obsesivos de Star Trek), y es una versión obscena del come galletas y manejado por dos personas, con una dinámica más que interesante, sobre todo en sus movimientos de los dedos. Entre los que no usan marionetas, sino que actúan sus propios papeles, están la japonesa Christmas Eve, que impresiona con su potente voz que cautiva a la audiencia, cuando habla y más cuando canta y la personificación femenina de Gary Coleman, el mítico actor estadounidense de pequeña estatura que tanto nos hizo reír con su popular serie Different Strokes a través de los años, que se convierte en la administradora de Avenue Q, una especie de suburbio o edificio en la ciudad de Nueva York.
Rod es el títere que quiere “salir del closet” pero mientras tanto despista a todo el mundo agenciándose una supuesta novia en Canadá, y Princeton recién egresa de la universidad y busca su propósito en la vida. Música, letras de canciones y los parlamentos son realmente dignos de seguirlos en detalle, especialmente aquel que dice que Internet es la única inversión estable en los mercados de capital. No falta en el casting la femme fatale, Lucy the Slut, que estimula sexualmente a todos los hombres en el bar del barrio.

Algunas de las canciones de Avenue Q se convirtieron en éxitos, especialmente Internet is for porn, cuando personajes de World of Warcraft la hicieron famosa en un video de YouTube y The More you Ruv someone, cantado por la japonesa con el comiquísimo nombre de Christmas Eve, entendiendo que el uso de ruv significa love, con su poderoso acento.

Tanto los actores, sus puppets, el escenario y los efectos dan como resultado una relajante obra musical que dentro de las risas que provoca y la hilarante personificación, nos revuelven los más profundos sentimientos de solidaridad, comprensión, perspectiva de la vida y la gran interrogante que quizás nunca saciamos, cuál es el propósito de nuestras vidas en este mundo por el que transitamos.

UN EJEMPLO DE COMPLEMENTO

affiche_2009Siguiendo con el tema de cultura y turismo, he tenido la oportunidad de vivir la delirante actividad que se desarrolla en Montreal, Canadá, en época de verano, entre otras, el festival de jazz, que este año cumplió su aniversario número 30. Del 30 de junio al 12 de julio la ciudad se ha volcado en actividades que se realizan al aire libre, desde el mediodía hasta pasada la medianoche.

Bandas de todas partes del mundo y figuras legendarias como Stevie Wonder, Wynston Marsalis, John Pizzarelli, los Van Van de Cuba, Jazzing Flamenco, Al Di Meola, Chucho Valdés y Tony Bennett, entre muchos otros, fueron el gran atractivo de una ciudad que tiene dos estaciones: la de invierno y la de construcción.

Aparte del delirio que se apodera de Montreal en estos días, los hoteles, mobiliario urbano (avisos en las paradas de buses), restaurantes, tiendas y demás se han hecho eco de tan singular evento. Los escaparates están decorados con el tema del festival, que este año tiene un logo más que atractivo y el merchandising aprovecha hasta el último recurso para dejar su sello inolvidable, de los que propios y ajenos no se pueden excluir.

De las cosas más interesantes que encontré en este revival que tiene a Montreal de escenario es el auspicio de entidades, tanto públicas como privadas, que no solamente brindan su patrocinio sino que montan sendos escenarios para que las bandas y artistas se presenten. Rio Tinto Alcan (empresa de aluminio), Bell, GM (al borde de la quiebra), SAQ (la versión pública del Felipe Motta de acá), TD Bank y Loto Quebec son apenas algunas de las responsables de la divulgación y puesta en escena del festival. En cada hotel, en cada restaurante, en cada esquina está el programa para que nadie quede exento de contaminarse con la música magistral y los sonidos del jazz. La mayoría de las presentaciones son gratuitas y hay cafés instalados en la Place des Arts para que, además de un evento musical, se convierta en un punto de encuentro y un destino familiar, como lo pueden ser los malls en nuestra versión criolla.

En los últimos años se ha hecho un gran esfuerzo por celebrar en Panamá un festival parecido y el mérito se le debe indiscutiblemente a Danilo Pérez. Entiendo que el jueves 9 de julio participó este insigne músico en una reunión en la Biblioteca Nacional, donde se elevó a debate el tema de la integración de las actividades culturales con las turísticas. Es probable que no me entere de los resultados antes que mande este artículo pero estoy segura que por la calidad de los participantes, la idea de complementar sin subordinar va por buen camino, tal como he tratado de aportar en mis dos artículos anteriores.

Pero no todo es música en esta ciudad, también hay competencia de fuegos artificiales, festival de la risa, festival de cine, y todos permean no solo a los visitantes sino a los habitantes y estudiantes, familias y hasta mascotas. La municipalidad entiende lo de “ser cultos para ser libres” como señaló José Martí. La organización de eventos como puede ser la Feria Internacional del Libro no significa, como en nuestro país, un evento de un grupo de intelectuales o cretinos que leemos, sino una oportunidad para proyectarse al mundo entero y ofrecer entretenimiento sano y edificante a los residentes y visitantes. En vísperas de la gran fiesta cultural que se celebrará del 19 al 23 de agosto, adoptemos con orgullo “Todos a leer” para que seamos parte de esa gran masa de panameños que queremos avanzar hacia ser un pueblo educado y también libre.