La trilogía Millennium

Cada cierto tiempo aparece en el mundo literario un fenómeno, un autor (a) que de buenas a primeras publica un extraordinario libro, que se convierte en best sellery al que todo el mundo pone de referencia. Así pasó con Umberto Eco y El Nombre de la Rosa, El Perfume de Patrick Suskin, La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón e Ildefonso de Falcones con La Catedral del Mar. Algunos de estos autores vieron la fama solamente con su obra máxima y otros han seguido cosechando éxitos, título tras título. Stieg Larsson no pudo ver el fruto de su talento porque murió apenas terminó de escribir la última novela de la trilogía Millennium, a los 50 años de edad. Sueco de nacimiento, era periodista y las tres novelas policíacas que componen Millennium se titulan Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

El autor.

Larsson era oriundo de una comunidad del campo sueco, cuyo nombre menciona en su primera novela y fue criado por sus abuelos. Además del periodismo y el diseño gráfico, su vida estuvo muy comprometida con las luchas progresistas contra el racismo y la ultra derecha. Fue miembro de la Liga Comunista de Trabajadores y participó en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism, promovió los principios de la Fundación Expo (dedicada a “estudiar y cartografiar las tendencias antidemocráticas, de extrema derecha y racistas en la sociedad”) y dirigió la revista de ese nombre. Sus trabajos de investigación periodística los realizó en torno a los grupos nazis de su país y las interrelaciones entre la extrema derecha y el poder político y el financiero. Otro de sus intereses era la ciencia ficción.

El autor quiso escribir estas sendas novelas imaginándose algunos escenarios y personajes de literatura sueca que son un poco alejados de nuestras referencias. Era un escritor de ficción en sus ratos libres y su énfasis era el policíaco. La trilogía Millennium es el resultado de un ensayo en darle vida a la niña que la escritora sueca Astrid Lindgren creó al escribir su célebre cuento Pippi Calzalargas (o Pippi Longstockings, como se le conoce en inglés), y de allí se fue desarrollando una trama, en el primer libro, que tiene de sexo (malo y bueno), informática, suspenso, intrigas, peleas familiares, sucesos mundiales, ideologías (una abierta crítica al fascismo y el nazismo) y viajes por el mundo, en una complicadísima trama que no te deja tiempo si no para seguir leyendo el libro con fruición. Se ha señalado que con ese primer tomo, Larsson marcó una tendencia en la literatura europea, y también se le ha incluido en el género de novela negra, a la que pertenecen los libros de Agatha Christie, entre otros autores. “El misterio, los enigmas y los rompecabezas a resolver han sido siempre parte importante de la creación literaria. Pero sólo algunos autores han conseguido crear personajes que hayan hipnotizado a través de su lógica, su indagación y, en muchos casos, su arrojo a la hora de resolver misterio que se les planteara”. Así lo define Casa del Libro de España este género.

Stieg Larsson falleció de un fulminante ataque al corazón en el año 2004, unos días después de haber entregado el manuscrito del tercer volumen de la trilogía y sin ver aún publicado el primero de los libros y habiendo empezado el cuarto volumen que daba seguimiento a su saga. Una publicación francesa muy influyente, en www.evene.fr, calificó a Larsson de «figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI… Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes». Ya se conoce de una adaptación de la primera novela al cine. Los hombres que no amaban a las mujeres, cuyo nombre en inglés esThe girl with the dragon tatoo, y la subsecuente The girl who played with fire – títulos que me parecen más apropiados -, han sido traducidos a más de 40 idiomas y vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo, uno de éstos nada más en España. Su tercer volumen, puesto a la venta recientemente, era esperado con gran expectativa y se ha constituido otro fenómeno de venta.

La obra.

Este primer volumen, sobre el cual me voy a referir porque estoy en proceso de leer el segundo, es una edición de 665 páginas que gentilmente me trajo Queenie Altamirano de España, pero que ya está a la venta en Panamá. Es una excelente traducción del sueco al español, pero demasiado español de España, con ordenadores, vales y cotilleos sin parar, y algunos modismos que no usamos mucho o no entendemos (marcar un farol o ser un cantamañanas). Indagando un poco sobre el origen de las lenguas, y en vista de que mi hija también lo quiere leer y está en la disyuntiva de si hacerlo en inglés o en francés, entiendo que el sueco es un idioma germánico, como el inglés, de allí que para los que puedan, seguramente, les resultará más conveniente leerlo en esa lengua.

La narrativa es de una fuerza que te deja siempre con ganas de más y la forma en que maneja los escenarios y los personajes, así como las tramas es tan inventiva, que parece un circo de varias pistas, sin que pierdas el hilo de uno o de otro y te pasees por toda la intrincada saga como Tarzán en su liana. Yo me leí 250 páginas en una sentada de avión y si me descuido, igual me termino el libro, algo que muchas veces no suele ocurrirme, no porque los libros sean malos, sino porque o tengo que volver para atrás para entenderlos o voy despacio porque tengo prisa.

Si bien es una novela policíaca, en el mejor contexto de su género, es atrevida en cuanto a las relaciones que se entrelazan, los desenlaces de estas relaciones y la información tecnológica e informática que maneja. Hacía tiempo que no me sentía tan a gusto con un libro tan grueso y pesado. No es una lectura lineal sino una montaña rusa, o mejor dicho, sueca.

Entiendo que el autor se divirtió tanto escribiendo sus dos primeros libros que prácticamente lo hizo en secreto y se lo entregó al editor cuando ya los había terminado. Definía, antes de morir, su afición a la escritura como un “pension insurance”.

En la próxima V Feria Internacional del Libro se va a realizar una presentación de este primer tomo de la trilogía, y seguramente durante el desarrollo de la misma se va a ampliar mucho más sobre este interesante título. Mientras tanto, cumplo con dar mi humilde opinión para despertar el interés de aquellos que siempre andan buscando algo bueno que leer, que además sea entretenido y agregue valor al conocimiento que ya tenemos.

Extracto del libro
… ¿Qué le sucedió a Harriet?
Harriet Vanger desapareció hace 36 años durante un carnaval de verano en la isla sueca Hedeby, propiedad prácticamente exclusiva de la poderosa familia Vanger. A pesar del despliegue policial, no se encontró rastro de la muchacha de 16 años. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? Nadie lo sabe: el caso está cerrado, los detalles olvidados.
Pero hay quien sigue recordando a Harriet, su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, ya en el final de su vida y que vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir.
En las paredes de su estudio cuelgan 43 flores secas y enmarcadas. Las primeras 7 fueron regalos de su sobrina. Las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.
Vanger contrata a Mikael Blomkvist, periodista de investigación y alma de la revista Millennium, una publicación dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas. Mikael no está pasando un buen momento: está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. Así que acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la investigación de la desaparición de su sobrina e intentar tirar de algún cabo suelto.
Un trabajo complicado para el que recibe el regalo inesperado de la ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada nada usual, incontrolable, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades como su memoria fotográfica y su destreza informática.
Así empieza una novela que es la crónica de la guerra interna de una familia, un fresco fascinante del crimen y del castigo, de perversiones sexuales, de trampas financieras, un entramado violento y amenazante entre el que sin embargo crece una tierna y frágil historia de amor. Una historia de amor entre la que será la pareja más memorable de la literatura criminal.

*Tomado de Casa del Libro
Primer tomo de la trilogía Millennium, "Los Hombres que no amaban a las mujeres"

El autor Stieg Larsson, quien murió cuando entregó el tercer manuscrito de la trilogía
El autor Stieg Larsson, quien murió cuando entregó el tercer manuscrito de la trilogía
Sello postal del personaje Pippi Calzalargas
Sello postal del personaje Pippi Calzalargas

De albures y tropiezos

Un gran tropiezo fue lo que tuvo el alcalde Vallarino al anunciar que, en vista de que unos ancianos no tenían carne que comer, el Municipio no iba a patrocinar el pabellón infantil en la V Feria Internacional del Libro. Ese pabellón ha permitido, en cada una de las versiones anteriores, a más de 30 mil niños tener contacto con el conocimiento a través de los cuentos, de juegos y de muchos otros métodos de enseñanza.

La opinión pública se levantó iracunda y el burgomaestre tuvo que reconsiderar su negativa. La explicación no fue del todo potable, pero en resumidas cuentas, el erario municipal desembolsará unos 30 mil dólares en esta fiesta cultural que debería ser prioridad para todos los gobiernos, versus los cinco millones que se le dan al desenfreno del carnaval en la Transístmica, que lo que hace es hundirnos más en la incultura.
Parece que al ex bailarín le interesa más ser héroe que alcalde, ya que su antecesor apoyó con denuedo todas las ferias realizadas. O que no quiere calzar sus zapatos, porque seguramente, le van a apretar. Una vez superado el obstáculo —después de una masiva campaña de opinión adversa en los medios de comunicación, electrónicos y de boca— todos esperamos que la feria sea más exitosa este año y con mejores resultados que los anteriores. Algunos funcionarios de muy alto nivel mostraron absoluta solidaridad con la Feria y sus organizadores.

Otro evento que nos mantuvo en vilo fueron los resultados del toque de queda que se implantó en la ciudad. Según mi criterio, el toque de queda debería estar vigente en todo el país, cerrar los bares a las dos de la mañana y que no circule un alma por las calles. En Montreal, hermosa ciudad canadiense franco parlante, en los supermercados no venden alcohol después de las 11 pm ni en las bodegas de conveniencia, y en los SAQ, versión de Mi Amiga, la más céntrica cierra a las nueve de la noche. En Boston, los bares cierran a la una de la mañana y no venden licor el fin de semana después de ciertas horas.

Aplaudo esta iniciativa del ministro de Gobierno y de la Gobernación, porque nada tienen que hacer los muchachos en la calle a altas horas de la noche y menos en regatas, chupatas y escándalos, para molestia de los vecinos y aún más inquietud de sus padres. Ojalá que copiemos lo que hacen otras ciudades, que son seguras y además, ofrecen de todo sin entrar en mojigaterías y falsos pudores.

Y dado que los estrenos de los nuevos funcionarios dan, como siempre, mucho que hablar, todavía no entiendo muy bien la exposición de motivos de la ley que pretende regular los correos electrónicos, las conversaciones por celular (como si no se estuvieran haciendo desde que entró la banda celular a Panamá) y otros intercambios cibernéticos. Parece que el gobierno se va a convertir en el principal “hacker” que se haya conocido jamás, y de manera legal.

Ojalá Lizbeth Salander, la protagonista de la trilogía Millennium fuera de verdad, pues le daría cátedra a las entidades de seguridad —ya de por sí duplicadas de manera inentendible y las que auguro se estarán peleando dentro de poco—. Con el zangoloteo del albur* del nuevo inquilino de El Hatillo, no he tenido tiempo de estudiarla y por ende, opinar con propiedad, pero me temo que nos retrotraeremos a la clave Morse si necesitamos enviar mensajes comprometedores. Dios nos agarre confesados.

*En el momento de marcharse precipitadamente de un lugar.

Logo de la V Feria Internacional del Libro
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