“Déjà vu” a lo Sabina

08-23-2009 | MARIELA SAGEL

Joaquín Sabina tiene una canción que me encanta, Eclipse de Mar. La letra es una certera reflexión sobre la discordancia entre la realidad tal como la definen los medios informativos y los asuntos prioritarios de cada ser humano. Y de pronto, es como recrear lo que vivimos a diario, en medio de la batalla de los medios impresos y las prioridades de nuestros más prestantes funcionarios. En francés “déjà vu” significa “ya visto” y es una frase que refleja la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

La discordancia como la definen los medios es tan relativa, que ya he desistido de entenderla o pelear contra ella, porque es el cuarto poder y que tristemente en Panamá juega un deplorable papel. La canción de Sabina señala que el periódico de hoy publica que “un golpe de estado ha triunfado en la luna y movidas así”. Pero que no dice nada de “esta sucia pasión, de este lunes marrón”. Igualmente canta Sabina que la radio decía “ha caído la bolsa en el cielo, que siguen las putas en huelga de celos en Moscú.. ”. Pero el programa de hoy no decía nada de este eclipse de mar. Es una alegoría muy poética.

Y tanta razón que tiene: el diario de ayer dijo que el alcalde quiere hacer los carnavales en la Cinta Costera. Y todo el mundo pegó el grito al cielo. Entonces dijo que en Albrook. Pero nada dijo el periódico cuando le retiró el apoyo a la Feria del Libro y gracias a la presión de algunos funcionarios del gobierno y la opinión, no de los medios, sino de los que opinamos, se lo tuvo que devolver. Lo poco que le da a la feria, porque si se piensa que son grandes cantidades, pongamos que con ese dinero solamente se podría empezar a decorar un carro alegórico.

Sí dijo el periódico que anduvo correteando puteros con el presidente, como si no tuvieran nada más entretenido y edificante que hacer, pero no dan explicaciones del porqué tienen que enlodar sus majestades con esos menesteres. También menciona el burgomaestre que no está de acuerdo con imponer un toque de queda, pero obvia por qué razón se niega y qué oscuras influencias han dado como resultado esa renuencia.

Es tan imperdonable la competencia por titulares a páginas enteras de los principales medios impresos que unos toman escándalos ya pasados y se enfrascan en supuestas irregularidades que solamente le conciernen a los que tienen intereses en determinadas empresas, por el simple prurito de socavar una presunta posición de liderazgo que quieren alcanzar. Como bien dijo la señora procuradora, le compete al Ministerio Público decidir si lo que se manejó en las concesiones de las máquinas tragamonedas es tema inherente a cada directiva y que no debería ser motivo de ataques mediáticos o, por lo menos, no ser motivo de una investigación oficiosa por las unidades investigativas, como la desmedida atención que le prestan a los temas que los ocupan. Un amigo acuña el lema que si tienes razón, vas a los tribunales, si no la tienes, ventilas los detalles en los medios.

Más deberían dedicarse a enaltecer los eventos que han servido para encontrar un solaz en medio de la aridez del desierto (o guerra) mediático/a, como lo fue la Feria del Libro, que culmina hoy. Perú resultó ser un país invitado de lujo, que desplegó toda su riqueza gastronómica y ancestral y los lazos que nos han unido a través de la historia y nos visitaron escritores destacadísimos, que nos hacen pensar que las noticias no deberían ser siempre malas, ensayar pasar una semana solamente con buenas noticias y ver cómo actuamos a partir de ese hecho. Los asuntos prioritarios de cada ser humano son los que debería servir de norte para las publicaciones y las investigaciones deberían enaltecer esas prioridades con un enfoque positivo y no de forma morbosa y sin sentido.