Cábalas políticas

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
El Siglo, 12 de julio de 2010

Apenas se supo la sentencia de Manuel Antonio Noriega en Francia, se inició el tradicional juego cabalístico de los panameños: fue un 7 del séptimo mes y lo condenaron a 7 años. Supongo que los billeteros agotaron sin esfuerzo todas las composiciones que el número siete podía tener.

Dice el refrán que “el que no conozca la historia está condenado a repetirla”. Algunos lo atribuyen a Napoleón Bonaparte y otros al español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana. El 10 de julio de 2010 se cumplían 23 años del Viernes Negro, brutal represión que ejecutaron las enardecidas Fuerzas de Defensa contra los que participábamos de la Cruzada Civilista. Un día como ese, precisamente cuando escribo este artículo, se acaban de producir actos violentos de represión contra los que defienden el derecho a protestar. Ayer iniciamos una vigilia en el Parque Andrés Bello en apoyo a los sindicalistas que han sido avasallados, heridos y nadie sabe cuántos muertos, en Changuinola.

Este clima de protestas ha ido in crescendo después de la sanción a la “ley chorizo” y se fue acrecentando la semana pasada, en varios escenarios: los sindicalistas iniciaron una huelga en las bananeras por las reformas laborales, los comunicadores tomaron acciones en defensa a la libertad de expresión ante la injusticia contra el periodista Carlos Núñez, a quien le sacaron un caso ya prescrito para guardarlo en la “chirola” (uso los mismos términos que acostumbra decir el presidente) y evitar que siga haciendo oposición; la sospechosa maniobra migratoria y supuestamente fiscal contra el periodista Paco Gómez Nadal y más recientemente, la forma como fue tratado el reportero gráfico Mauricio Valenzuela. Posiblemente, cuando esta nota vea la luz, habrá más casos que citar.

Lo que hace 23 años fue posible -el aglutinar a todo un pueblo ante la opresión- sin contar con los medios electrónicos con los que hoy contamos, no quepa duda que ahora será imparable. Si a Paco lo ponen fuera de nuestras fronteras, él va a seguir escribiendo y si ningún medio impreso local lo publica, lo harán los internacionales, y no necesariamente virtuales. No será posible que a Panamá se le corte su conectividad porque a través del istmo pasan todos los cables submarinos que permiten las telecomunicaciones. Si hace 23 años el fax fue un arma muy poderosa, ahora el Internet, el Facebook, los chats y los celulares son imparables.

Así que a hacer sus cábalas y apostar al ganador, que es la democracia y el pleno goce de los derechos humanos, con valentía.