“Boom” y las políticas de empresas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 15 de Noviembre de 2010

El viernes 12 de Noviembre fue el estreno de la obra BOOM O LOS VICARIANTES DEL 18, en el Teatro La Quadra. Como todas las propuestas de mi sobrino y ahijado Arturo Manuel (otra oveja negra de la familia, junto conmigo) es agresiva, contestataria y atrevida. Y no es la primera, viene a ser como la novena que en dos años ha cosechado este joven dramaturgo.

La obra se burla del boom que experimenta esta ciudad, con sus edificios con nombres anglófonos, la calidad de los servicios que brindan las empresas de servicios públicos, la pésima atención en las instituciones del estado –mejor dicho, la incompetencia de los funcionarios— y de los cánones sociales que impone la sociedad, entre otras muchas críticas incómodas. Hay tres significados de Vicariantes, según el programa de mano, entre el que está ‘se dice de los pares de caracteres genéticos mutuamente excluyentes, que sirven para diferenciar razas’, y el vicario es ‘la persona que ejerce las funciones de otra en todo o en parte por delegación y nunca con carácter propio: la sustituye por tiempo indefinido o determinado’.

La obra, por muy crueles verdades tristes que devela, no deja de entretener y aunque reclama para sí el hecho de gritar una verdad incómoda, corrosiva, como lo es ‘el diario vivir en una ciudad donde uno se levanta escuchando taladros y se acuesta para soñar con martillos’, es una explosión de historias, y como toda explosión, además de divertir por la forma en que se dice –adelanto que abundan las palabras sucias— no trata de ofrecer una línea conducente, ni explicaciones racionales, ya que no la hay, como esta sobrevivencia en un país conducido por locos.

Es bueno que todos hagamos el esfuerzo por ver esta obra de teatro, ya que la actuación es apenas una fábula de la realidad. El Teatro La Quadra, desde sus inicios, ha dado la oportunidad a los directores que proponen obras diferentes, no los típicos bodrios que se ven en otras salas –aunque a veces hacen concesiones que resultan ser las más vendidas— y a precios muy accesibles, puede uno no solamente mirarse en un espejo con creatividad, sino lograr un rato de esparcimiento y colaborar con elevar el acervo cultural de todos los panameños.

Por allí hay un dicho que reclama apoyar el talento nacional. No deje de ver Boom y se verá reflejado en muchas escenas.Hasta el 26 de Noviembre en La Quadra