De Lucía y Tom a Paco y Pilar

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 4 de marzo de 2011

El epílogo provisional que ha tenido el ‘affaire Paco Gómez Nadal’ tiene antecedentes que pueden ser tomados como un ‘preludio a la destrucción’ al que ha llegado el actual régimen, desconociendo su compromiso con la democracia y el respeto a los derechos humanos y las libertades de información y expresión.

Y digo provisional, porque esto se hincha y se expande. No estamos en la década de los ‘80, cuando Manuel Antonio Noriega deportó a Thomas Brown, corresponsal de Reuters en nuestro país, o cuando le dio un término de 48 horas a Lucía Newman, la rocambolesca corresponsal de CNN, llamándola desinformadora. Paco, además de corresponsal y periodista, tenía cédula y status de residente. 

La forma como se manejó el caso del murciano —que no es lo mismo que marciano— que no dejaba dormir al loco, es muy curiosa. El video que divulgaron no era del día en que fue apresado, supuestamente por estar ‘instigando’ a las protestas, porque él no iba vestido así. Se disponía a reportar y observar lo que apenas iniciaba, una manifestación pacífica en contra de la Ley Minera, por parte de ecologistas y representantes de los pueblos originarios. El expedito comunicado oficial denotaba que era un hecho buscando que aconteciera. Y esa noche, todas las estaciones de televisión siguieron su programación regular sin sobresaltos, pero seguramente también con sobre pautas.

La acción de los plebeyos de este reinado de la demencia fue apoyar a los detenidos con nuestra presencia frente a la subestación de Policía de El Chorrillo y orquestar una guerra de mensajes por Facebook y Twitter y tomar fotos a diestra y siniestra. Lo que pasó los dos días siguientes fue un tour express por la DIJ, todas las corregidurías —parecía que nadie quería esa papa caliente—, que terminó en el Servicio Nacional de Migración, donde la santa palabra de su directora convenció a la pareja de firmar una repatriación ‘voluntaria’.

Nadie se cree ese cuento. Paco y Pilar son más peligrosos para este régimen de mentiras fuera que dentro. Si instigar, como dice el comunicado, lleva consigo la repatriación, entonces empecemos por limpiar el país de todas las instigadoras prostitutas que están ilegales en el país, así como todos los charlatanes vendemedallones, que lo que instigan es a la chinguea y las apuestas.

Exijamos visa a los colombianos, un tema que el rabioso ministro de Seguridad, antes de serlo, insistía que se impusiera, pero una vez en el puesto ha sufrido un olvido involuntario. Deportemos a todos los que han estado protestando por las pésimas condiciones de la recolección de la basura en el área de Río Hato y saquemos a todos los extranjeros que están en la planilla del gobierno, empezando por el periodista argentino que se prestó para levantar falsos expedientes por supuestas ‘investigaciones’ y que ahora dirige un diario.

El señalar que Paco Gómez instigaba a los indígenas a protestar, no solo es una acusación sin sustento, sino una falta de respeto para nuestros pueblos originarios, como si ellos no tuvieran discernimiento para saber lo que les conviene o como si no supieran cómo protestar. Cada uno escoge su trinchera y su arma, la de los que opinamos sin cortapisas es nuestra pluma (o nuestro teclado) y hacemos propio el pregón del gran pensador Voltaire, ‘Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo’.