Una contadora, pero de historias

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 27 de febrero de 2011

Claudia Piñeiro es argentina, nacida en la Gran Buenos Aires, y aunque estudió y trabajó en el campo de la administración como contadora, un buen día se decidió por la escritura y ha logrado, en diez años, hacerse con varios premios y una de sus obras ya ha sido llevada al cine, Las viudas de los jueves.

Dice la autora, que además es periodista gráfica, guionista de televisión y dramaturga, que un buen día, cuando iba en misión de trabajo, aburrida de hacer inventarios y lidiar con los fríos números, leyó la convocatoria del premio de la editorial Tusquets para La Sonrisa Vertical (sello que esa casa editora dedica a la literatura erótica) y decidió participar. Postuló El Secreto de las Rubias y quedó entre las diez finalistas. Y eso que no sabía, cuando leyó el aviso, de qué se trataba. Siempre le gustó escribir pero se decidió, a los 31 años, a tomarlo en serio.

Y tan en serio lo ha hecho que su último libro, Las grietas de Jara, obtuvo en la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2010, galardón que se otorga desde 1993 al mejor trabajo literario escrito por una mujer. Otras ganadoras de ese premio lo han sido Marcela Serrano por su novela  Nosotras que nos queremos tanto (1994), Dulce Compañía de Laura Restrepo (1997) y El Infinito en la Palma de mi mano, de la nicaragüense Gioconda Belli (2008).
DE VIUDAS Y GRIETAS

Las viudas de los jueves y Las Grietas de Jara son dos historias opuestas que, sin embargo, tienen un denominador común, que es la permanente falsedad de las apariencias sociales, de las rutinas domésticas, de las relaciones de pareja que no se soportan. La primera retrata una vida idílica de un grupo de parejas que viven en un residencial resguardado con portones reforzados y sistemas sofisticados de vigilancia. En Altos de la Cascada todos tienen un mismo estilo de vida y aquel que tenga problemas económicos para mantenerlo, hará lo que sea para que no se note y para que nadie se entere.

En Altos de la Cascada los hombres se reúnen todos los jueves para jugar al póker y sus esposas se autodenominan ‘las viudas de los jueves’. José Saramago, el premio nobel lusitano fallecido el año pasado, describió la obra cuando fue jurado del Premio Clarín como ‘una novela ágil, escrita en un lenguaje perfectamente adecuado al tema, un análisis implacable de un microcosmos social en acelerado proceso de decadencia’. Por su parte, la escritora española Rosa Montero, también jurado de ese premio, la destacó como ‘una novela coral, sólida y solvente, con un agudísimo retrato sicológico y social, no solo de la Argentina de hoy sino del mundo acomodado occidental’. Altos de la Cascada bien puede ocurrir en Costa del Este o en Camino de Cruces, donde exista una verdad que haya que silenciar, o donde un paraíso esté a punto de estallar.

La historia de Claudia Piñeiro fue llevada al cine por el también argentino (y español) Marcelo Piñeyro en el año 2009. El director ha recibido 21 premios a lo largo de su carrera, entre los que destacan dos premios Goya, uno de ellos por Plata quemada. A ver cuándo podremos ver esa película en Panamá.

Las grietas de Jara representa una realidad totalmente diferente de la privilegiada clase social de Altos de la Cascada, la de los profesionales medios que se transportan en subte (como le llaman en la Argentina al metro) y en esa novela la autora demuestra que tiene una prodigiosa capacidad para construir personajes y mantenernos en vilo, donde se cuela la crítica social. Es, según dice la contraportada, una reflexión acerca del matrimonio y la crisis de la mediana edad, y las dificultades de vivir en un mundo donde las reglas las imponen los más fuertes.

La historia es profunda y desgarradora y tiene un desenlace impredecible. Muchos de los que la hemos leído nos preguntamos si la irrupción de una joven en la vida del arquitecto es la que desencadena toda la insatisfacción que lleva acumulada por años de cotidianeidad y de rutina, disfrazados de estabilidad en un matrimonio muerto en vida, o si es la presión que ejerce el secreto que lleva dentro y la tragicomedia que a diario monta su mujer por no saber lidiar con una hija adolescente lo que lo hace reventar y cambiar todo por la torre de sus sueños, que por veinte años ha dibujado en un estudio de arquitectura al que nunca le han ofrecido ser socio.

En dos escenarios completamente diferentes se une un denominador común: la agudeza de ir al meollo de la hipocresía social de una clase y de la otra. Enhorabuena por la insatisfacción que se le presentó a la autora en forma de un aviso de convocatoria para un concurso literario, y que la lanzó a dedicarse a seguir siendo contadora, pero ya no de números, sino de historias.

La autora también ha publicado otros libros, entre ellos Tuya (2008) que ahora mismo está en pre producción para ser llevada al cine, Un Ladrón entre nosotros (2005) y varias obras de teatro. Las viudas de los jueves obtuvo el premio Clarín de Novela el año de su publicación (2005). La autora alega que no puede sacarse a la muerte de encima y que no lo hace como un atractivo para sus lectores. En Las Grietas de Jara juega con el género policial y denota un amplio conocimiento de los estilos arquitectónicos, ya que el padre de sus tres hijos es arquitecto. En este último su personaje principal es por vez primera un hombre y le costó poder convencer a sus amigos que le contaran sus más íntimas fantasías sobre las mujeres para poder reflejarlas en el libro.

Dos excelentes novelas de la literatura femenina que está marcando pautas en el mundo.