Verdades a medias

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 22 de mayo de 2011

O mentiras piadosas. No sé realmente cómo aproximarme al galimatías que manejan los promotores de la Torre Financiera. Asistí a la presentación que el arquitecto Mallol ofreció a los estudiantes nocturnos en la Universidad de Panamá. Realmente me dio lástima la posición a la defensiva de este profesional, apelando a la comprensión de estudiantes que a lo mejor nunca van a tener la oportunidad de diseñar un edificio de 70 pisos que pretende ser el ícono de la arquitectura panameña. El tono incendiario de la charla era a la defensiva y se contradecía en cuanto a que destacaba el respeto que le debemos al patrimonio histórico contra el argumento de la modernidad. 

El proyecto desde el punto de vista arquitectónico es bellísimo, pero tanto legal como ambiental e inclusive patrimonial viola todas las normativas. Mi apreciado amigo Nacho reclamó el orgullo que debemos sentir los panameños de contar con un edificio así y a mí en lo personal me parece muy bien que se haga… pero en otro lugar. Está el hueco que dejaron los españoles que pretendían hacer los Faros de Panamá, en Punta Pacífica, o los solares que fueron demolidos frente a la bahía, y que hoy lucen vacíos y sin perspectiva de que algo allí sea construido.

Mallol señaló que el conjunto cabalístico que quiere construir rescataría el barrio de Bella Vista que ha sido abandonado por 20 años. Bella Vista pasó a ser Fea Vista desde que los inmuebles que le daban ese sabor distinguido fueron demolidos para hacer adefesios modernos, ignorando la historia del origen de ese vecindario e irrespetando no solo las normas urbanísticas sino también la historia y memoria colectiva de nuestro país.

No tiene que construirse un proyecto de esa magnitud, con manejos cuestionables en cuanto a los desembolsos que se han hecho para rescatar un recodo de la ciudad que ha sido abandonado por la comuna capitalina y las autoridades tanto actuales como anteriores. Tal pareciera que lo que se trató fue dejar que se deterioraran las propiedades para comprarlas por una bicoca y luego venderlas por una fortuna, como ha sido usual en nuestro mercado inmobiliario. Si los jardines del Santo Tomás están en pésimo estado ha sido porque el Patronato no les ha metido la mano, como sí lo hicieron los organizadores de Casa Cor hace unos años, cuando demostraron lo que podría hacerse en el Elefante Blanco.

Si vamos a jugar a la cábala —las alturas y el largo del boulevard que se propone tienen simbología de esa índole— mejor enaltecer, no los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur sino el centenario del Barrio de La Exposición, que se erigió para conmemorar la inauguración del Canal de Panamá, en 1914, cuando fue precisamente Belisario Porras quien proyectó la plaza que lleva su nombre y los sendos edificios que la rodean, que han sido restaurados con esmero y elegancia. Eso tendría más sentido en virtud que se espera inaugurar, para esa fecha, la ampliación del Canal, donde se trabaja con denuedo para cumplir con el mandato constitucional que se otorgó en octubre de 2006. Que el solar donde estaba la Embajada americana —que fue demolido sin misericordia, día y noche y durante los días de Semana Santa— sea destinado a convertir el área en un solaz para la familia y sea atractivo para el turismo cultural que pretendemos captar.

El arquitecto Mallol nos quiere deslumbrar con las fotos de las ciudades que han introducido cambios en inmuebles históricos como Paris y Nueva York. La diferencia es que edificios de esa magnitud no se construyen invadiendo los terrenos de un monumento histórico y respetan, en todas esas referencias, la primera línea donde se construyen.

Sería un orgullo tener en nuestra ciudad un edifico con tantas innovaciones como la Torre Financiera, pero en otro lugar, y el homenaje a Vasco Núñez se le haga de otra manera. Solo recordemos que en los días que se conmemoraba el centenario de la República se cayó el Arco Chato. No quiero ni pensar, si de tanto abuso, la bola donde Balboa apoya su bota sale disparada a la contaminada bahía como producto de la presión que se ejercerá en esa zona.