El feísmo de las vallas

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
El Siglo, 18 de Julio de 2011 

Las cosas feas están de moda y el culto al feísmo (palabra que está en el diccionario de la RAE y que significa una tendencia al mal gusto, a la decadencia y a valorar lo estéticamente feo) se ha apoderado de nuestra ciudad, levantando a diestra y siniestra horrorosos mamotretos de vidrio con alegorías de columnas corintias y fachadas que ganarían un premio de arte kitsch a cualquier otro esperpento.

Las vallas publicitarias no han quedado exentas de esta tendencia. Hace unos 25 años se dio en algunos países cercanos, como Colombia y Venezuela, un movimiento para hacer museos viales, en el que en vez de reproducir desagradables escenas comerciales para promover la compra o adquisición de un bien o servicio, se colocaban reproducciones de obras de arte de pintores locales y hasta extranjeros, especialmente en aquellas carreteras que por su peligrosidad necesitaban de una visión más que calmante para los conductores.

Pero en nuestro país, que no solo aspira —y por la vía equivocada— a ser el Singapur de América, sino a tener una silueta estilo Manhattan (aunque por debajo las alcantarillas estén llenas de desechos), el feísmo abunda.

Y más ahora, que se ha desatado una guerra entre el todopoderoso Ministerio de Obras Públicas y los municipios. Desde hace varios meses, casi todas las vallas que se alinean desde la ciudad de Panamá hacia el interior tienen superpuesta una inmensa calcomanía que dice VALLA ILEGAL y sus explicaciones se desconocen. Pero más sorprendente es ver que pasan los meses y siguen estos exabruptos sin que los dueños de las vallas, los responsables de los mensajes (hasta hay vallas de políticos para las elecciones), el municipio correspondiente o el MOP haga nada por removerlos, meterlos en cintura o eliminar la valla, si es ilegal.

El tortuoso trayecto desde la ciudad de Panamá hacia el interior, donde pasan casi todos los visitantes que buscan en nuestro país un lugar de descanso, entretenimiento, vacaciones y hasta segunda vivienda o una de retiro, está plagado de estos mensajes. Quisiera que alguien me indicara si ha sido productivo el castigo que se le ha impuesto a esas estructuras, si ha tenido efecto y si se ha recuperado, por lo menos, la inversión que se hizo en semejante muestra de autoridad porque al menos el papel o adhesivo que se usó ha debido costar no precisamente una bicoca.

 

Todo calza

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com
La Estrella de Panamá, 17 de Julio de 2011

…….En la Calzada de Amador… Ahora se entienden las bravuconadas de inicio de mandato, el empeño mediático en demoler a mazazos las estructuras que ilegalmente se habían construido allí, por otro afecto al poder de entonces. Esta semana se revelaron las verdaderas intenciones del porqué se quiere hacer la tercera fase de la Cinta Costera perjudicando al Casco Viejo, para supuestamente beneficiar al barrio mártir de El Chorrillo —a costa de unos incrédulos que hasta se prestaron para salir en comerciales de televisión— y por qué están diciendo a voz en cuello al mundo que nos importa un bledo con lo que diga la UNESCO.

Lo que no calza es la pelea que se ha desatado por los valiosos terrenos a la entrada del Canal por el lado Pacífico. Desde hace unos años la unidad de áreas revertidas ha servido para que un par de maníacos de su ego se quieran hacer un nombre y solo han dejado desarrollar proyectos a los allegados de ellos. Pero ahora se ha destapado la verdadera cara de este gobierno de empresarios, para quienes la Cosa Pública solo es un negocio y el slogan de ‘entran limpios y salen millonarios’ les calza preciso y más, debería ser, para ser justos, ‘entran ricos y salen millonarios’. Muy feo fue el intercambio entre los promotores de ese proyecto y los funcionarios que dicen apegarse a la ley para no dejarlos hacer. Pero más feo fueron las lamentables declaraciones y amenazas que se vertieron en contra de esos funcionarios.

Quedó claro que la razón intrínseca del consorcio Odebrecht—Suárez es no hacerle caso a las recomendaciones de la UNESCO y así valorizar aún más el proyecto multimillonario de casas para los que tienen yates, y en el medio, llevarse El Chorrillo y Barraza por los cachos y sus habitantes quedarán peor que después de la invasión. Tal como dijo el presidente, es un gobierno de empresarios, pero estos empresarios tiran cada uno por su lado y estamos en un tinglado de intereses, que lo menos que tiene es un interés por el país y por sus habitantes. Todo este enredo puede ser una cortina de humo para algo peor que está por venir.

Las cortinas de humo, las quinta columnas, los caballos de Troya, todos son eufemismos que utilizan aquellos que lleven adelante conductas erradas y oscuras, que pretenden conseguir fines no muy edificantes. Las cortinas de humo son el conjunto de circunstancias o de hechos con los que se pretende ocultar las verdaderas intenciones. Las quintas columnas son enemigos infiltrados, un conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo. Se les decía así desde la Guerra Civil Española, y generalmente son los que traicionan, como los tránsfugas y desleales, tan obvios desde el 1º. de julio. Los caballo de Troya son conocidos desde la Odisea de Homero, y todos saben que son como si fueran dioses y en realidad, llevan escondido un fin muy alejado de ser bueno.

A este argot subliminal y de metáforas se agrega ahora el del hacker. Tal es la obsesión de algunos funcionarios del gobierno, que a dos años de gestión todos sus males se los achacan a los ex presidentes del Partido Revolucionario Democrático. Están un poco desfasados, hace un par de años ser hacker estaba de moda, todo el mundo estaba leyendo la trilogía Millenium, del sueco Stieg Larsson, y la juventud se quería parecer a Lizbeth Salander y hasta sus modas góticas, piercings y tatuajes adoptaron. A estas alturas decir que la computadora del ministro de la Presidencia la ‘hackearon’ unos individuos que trabajaron en el gobierno anterior no se lo cree nadie, mucho menos si proviene del que es supuestamente el más maquiavélico funcionario gubernamental, que recientemente dijo en una entrevista que los otros ministros se habían disgustado con él, porque creían que el plomo que les daban en un diario estatal era porque él era la quinta columna del Gabinete, debido a su estrecha relación con el director asociado de ese diario.

Tenemos que crear un antivirus para tanto hackeo y tanta desinformación que quieren levantar cortinas de humo y darnos cuenta quiénes son las quintas columnas y caballos de Troya de todo este enredo.