Educación, sinónimo de un futuro promisorio

JORGE ALBERTO ARGUINDEGUI
MARIELA SAGEL
La Estrella de Panamá, 5 de junio de 2011
Fortalecer los vínculos de hermandad y respeto en la comunidad argentino-panameña ha sido vital
Educación, sinónimo de un futuro promisorio
Foto: Carlos Anguizola | La Estrella
Jorge Alberto Arguindegui fue sorprendido con la noticia que sería trasladado de Panamá el día que celebraba el aniversario 201 de la Independencia de Argentina. Unos días antes habíamos conversado de los ambiciosos planes que tenía para dejar un legado en los proyectos de responsabilidad social diplomática que se habían emprendido bajo su gestión y cómo éstos debían ser utilizados en forma correcta y asertiva cuando ya él no estuviera frente a la misión que inició hace casi seis años. Hoy se lleva con orgullo no solamente los reconocimientos que le han hecho tanto el alcalde de San Miguelito, Héctor Valdés Carrasquilla como el de la ciudad de Panamá, Bosco Ricardo Vallarino, sino la satisfacción de ver cristalizados varios proyectos, especialmente en el área de la educación, uno de los aspectos más débiles de nuestro país. Muchos recordamos con embeleso la fastuosa fiesta que el señor Embajador ofreció para celebrar los dos siglos de independencia, hace un año, fiesta que ha sido considerada como insuperable en la comunidad diplomática. Pero muchos no saben de la titánica labor que este empresario y funcionario de carrera, ha logrado cimentar en su paso por Panamá.

¿CÓMO SURGE LA IDEA DE HACER UNA GESTIÓN EN BENEFICIO DE LA EDUCACIÓN PANAMEÑA?

La idea surge al constituir la organización Asociación de Amistad Argentino-Panameña, que está formada por personas de ambas nacionalidades, orientada a promover la mejora en la educación de la niñez panameña estrechar las relaciones sociales e institucionales, de expresión cultural, científicas y económico-comerciales entre ambos países. Buscábamos promover la integración y el acercamiento entre los distintos sectores sociales en Panamá y/o entre Panamá y la Argentina, al tiempo que fortalecemos, mejoramos y preservamos en las comunidades argentino-panameñas los vínculos de hermandad y mutuo respeto, preservando los valores morales y costumbres de cada comunidad, haciendo énfasis en los proyectos de Responsabilidad Social Comunitaria que fueran necesarios pero en realidades concretas, como una manera de plasmar una solidaridad efectiva. Al inicio de mi gestión y la formación de la Asociación, identificamos dos centros educativos que llevan el nombre de dos de nuestros próceres más importantes: Domingo Faustino Sarmiento, el Maestro de América, como se le conoce, y el General José de San Martín, padre de la patria y principal héroe de la independencia y ambas escuelas están localizadas en el corregimiento Omar Torrijos del distrito de San Miguelito.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTE PROYECTO DENOMINADO UNA EMPRESA, UN AULA?

Este proyecto es inédito en el área social, yo diría que inclusive para el servicio exterior de mi país, que espero muchos emulen y hasta con mejores resultados. Es una alianza estratégica entre los más prestigiosos empresarios y profesionales que forman parte de la AAAP, en conjunto con el Ministerio de Educación, la Alcaldía de San Miguelito, los diputados de ese distrito, los representantes de corregimiento, la comunidad educativa, las fuerzas vivas y vecinos del área. Pretende mejorar la calidad de la educación de los niños, asumiendo que dicha calidad tiene influencia crucial en el resultado final esperado. Concretamente, en la Escuela Domingo Faustino Sarmiento, que actualmente tiene 788 alumnos, se han adecuado las aulas, mejorado las condiciones de las mismas y construido toda una batería de servicios sanitarios. Se aspira completar 24 aulas y servicios de comedores, laboratorio, cocina, etc. y construir un gimnasio cubierto debidamente ocupado. También se han previsto la instalación de abanicos y aires acondicionados, la total renovación de instalaciones eléctricas y sanitarias, el reforzamiento del muro perimetral y la creación de un nuevo laboratorio. En la escuela General José de San Martín, donde existen mejores condiciones y una mayor matrícula (1,086 alumnos) se realizan los viernes actividades culturales, que están dirigidas por mi esposa Mariana y un grupo de damas argentino panameñas, que enseñan a los niños los bailes típicos y otros aspectos que enriquezcan el acervo cultural de la niñez panameña.

¿CÓMO PARTICIPAN LAS EMPRESAS QUE HAN APOYADO ESTA INICIATIVA?

Desde el inicio, diseñamos diferentes modalidades de participación, ajustadas a las posibilidades de cada grupo económico, además que existe la oportunidad de tareas de voluntariado empresarial, que es una innovadora y positiva forma de colaborar con estas áreas de grandes carencias en los distintos niveles de la actividad. Ha sido tremendamente estimulante la respuesta de los empresarios a este proyecto de Responsabilidad Social Empresarial, porque van destinados por entero a la educación, que es el motor que impulsa el crecimiento de la nación y coadyuvar con el esfuerzo nacional en materia de educación. También, y siempre hay que tocar el corazoncito del que dona, cada aula lleva el nombre de la empresa que la ha donado y así también se le da la oportunidad al personal de esa empresa a participar en actividades de voluntariado, que son muy útiles dentro de la propia organización y se ven identificados con las necesidades de la niñez de este distrito. Los nombres de las empresas que se han hecho eco de este esfuerzo prefiero no mencionarlos, no vaya a ser que se me quede alguno por fuera, pero todos han sido muy solidarios, no conmigo, sino con nuestra visión y con Panamá.

¿Y LA ASOCIACIÓN DE AMISTAD ARGENTINO PANAMEÑA?

Ha sido una bendición, estuvo dirigida por varios años por ese gran abogado, diplomático y filántropo Dr. Eduardo Morgan Jr., y cuyo vicepresidente sigue siendo el connotado pintor argentino panameño Juan Carlos Marcos, además de formado por hombres y mujeres valiosísimos que han demostrado un gran compromiso. Desde mayo de 2006, cuando realizamos el primer evento, en una multitudinaria celebración en Atlapa, con representaciones artísticas que unen voluntades, no ha descansado ni un minuto no solo para continuar con el proyecto de RSE sino con el resto de las metas que me propuse cuando arribé a este país, al que he llegado a querer como si fuera donde yo nací. Recientemente, la AAAP organizó la presentación y charla magistral del reconocido periodista y compatriota Andrés Oppenheimer y su último libro ¡Basta de Historias!, el cual señala, precisamente, a la educación, la tecnología y la ciencia como las claves que sacarán a los países del subdesarrollo. Todos los beneficios económicos que generó esta actividad fueron destinados al programa ‘Una empresa, un aula’ y la asistencia a la conferencia fue muy masiva.

TAMBIÉN HIZO USTED, DURANTE SU MISIÓN EN PANAMÁ, UN CAMBIO SUSTANCIAL EN LAS OFICINAS QUE OCUPA LA SEDE DIPLOMATICA Y ESE CAMBIO ES NOTORIO… ¿CÓMO LO LOGRÓ?

Me encanta que lo notes. No es que las oficinas de las embajadas deben ser lujosas, pero sí deben representar con dignidad al país y eso lo hice sin que mi Cancillería desembolsara un peso. Logré de las empresas argentinas, especialmente aquellas que tenían interés en incursionar en el mercado panameño, que vieran como una vitrina estas oficinas y es así como todos los que nos visitan en busca de asistencia, de visados, de orientación, son atendidos con amabilidad y comodidad y de la misma forma, el entorno es un reflejo de lo que somos como país, un país que tiene mucha cultura, muchas historias y muchos próceres a los que debemos rendir honores, como es José de San Martín, de quien tengo algunos cuadros y fotos en lugares destacados. Como podrás apreciar, mi despacho está engalanado con un magnífico cuadro de Juan Carlos Marcos, que me lo donó y que representa el mosaico que es la Argentina y me parece una obra maestra, como todos los de él.

¿Y ESPERABA IRSE TAN INTEMPESTIVAMENTE?

Fíjate que tanto mi mujer y yo estábamos tan encantados con nuestra vida en Panamá que secretamente soñábamos con quedarnos el mayor tiempo posible, pero estoy seguro que donde esté siempre seguiré de cerca este hijo que he dejado en Panamá, por el cual no quiero ser recordado con nostalgia sino igualado y mejorado, como toda obra que se hace para que el legado sea emulado, sin etiquetas, solamente con mejores obras.