Un país que da pena

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 11 de septiembre de 2011

Las peleas que han seguido al rompimiento de la alianza de gobierno, que todos sabíamos estaba pegada con alfileres de entalle, han desplazado de los titulares a noticias relevantes e importantes que nos afectan como país e irrespetan nuestra inteligencia como ciudadanos. El que se insista que el presidente Ricardo Martinelli se decidió a darle una patada en el trasero a quien fue su sombra y secuaz por 26 meses en las primeras magistraturas del Estado, además de su peón en las elecciones, porque se ‘sintió’ al escuchar unas aseveraciones que hizo el vicepresidente y que fueron grabadas de manera subrepticia por un diputado, raya en lo folletinesco y señala de forma alarmante cómo una actividad que a todas luces es ilegal se practica en forma rampante. Todavía peor es seguir con este culebrón que nos tiene a diario presenciando, por un lado, la casi defenestración del alcalde por los mismos que lo respaldaron, contradiciendo sus acciones de hace dos años, y por el otro, lo que se le advierte a diario al diputado Blandón, que le tienen unos expedientes en su contra. Si tales expedientes existen, preséntenlos y el diputado debe exigir que se aclare este punto.
Deplorables y lamentables fueron las declaraciones de la ex presidenta Moscoso, quien se limitó durante su anunciada intervención a decir que le preocupaban los despidos de los inscritos en su partido, como si el mismo para lo único que sirviera fuera como agencia de empleo. Ni una condena categórica a lo ocurrido. Se esperaba que habiendo sido crítica de Juan Carlos Varela, condenara la postura genuflexa que el vicepresidente tuvo durante todo el tiempo que duró su romance con el presidente.

De la misma forma fueron lamentables las declaraciones de la primera dama sobre lo que había revelado el ex contralor Alvin Weeden. La distinguida señora Linares debería saber que ‘calladita se ve más bonita’ y que de exigir respeto, lo debe hacer a su esposo por irrespetar la sagrada institución de la familia.

Toda esta maraña de acontecimientos no deja de reflejar la falta de cultura política que tiene nuestra clase política, valga la redundancia. Por un lado, el partido PRD tiene 11 pre candidatos que diluyen el efecto que su postura puede tener en este momento. De manera inmediata deberían bajarse por lo menos 7 de estos aspirantes y cerrar filas para hacer una verdadera oposición. Por el otro, los panameñistas salen ahora persignándose y haciéndose los santos, cuando estuvieron comiendo en el mismo plato y embetunados de la misma porquería que el CD y ahora dicen de un día para otro que vieron la luz. En el medio, twitters y FB van y vienen y las diferencias y los señalamientos se dirimen en los medios, que no llegan a ser lo suficientemente contestatarios para que realmente orienten la opinión. Los arnulfistas se prestaron como borregos para que el CD se montara sobre ellos y llegaran a ser gobierno, fueron complacientes en todo momento a los caprichos y chanchullos que en estos tortuosos 2 años se le antojó a los cantalantes.

Algo que debe permanecer en nuestras mentes es que los rasgos de crisis que han aflorado tan rápidamente en solo dos años de locura son característicos del desgaste de un gobierno después de cuatro o cinco años de gestión, así que preparémonos para lo peor, que está apenas por empezar. Hay que saber leer tanto los grados de competitividad como los de inversión, no hay que dejarse engañar por los cantos de sirena que pregonan que alcanzar los mismos son conquistas o logros de esta tumultuosa administración. Somos competitivos, pero estamos en casi menos 0 en educación. Hay que estar conscientes que los países logran alcanzar ciertas posiciones luego que se han hecho ajustes estructurales severos, como los emprendidos en los años ‘90, así que no se deben llenar la boca atribuyéndose todos los méritos.

No hay que darle tregua a los panameñistas, no son santos ni mucho menos héroes. Hay que hacer oposición seria y responsable, sin estar cuidándose de expedientes amenazantes que le puedan esgrimir a quien los señale y no permitir que nos distraigan con peleas que parecen lamentos de rompimientos conyugales. Si hubo una grabación ilegal, que se ponga la denuncia respectiva y se lleve la investigación hasta las últimas consecuencias.

Y buscarle un remplazo al ministro Vallarino, que con ese cuentito se va a ir quedando en el puesto, con o sin alianza, para vender el resto de los corredores y construyendo la tusa.