El placer de leer

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

 

El Siglo, 17 de octubre de 2011

En el IV Congreso Científico que se celebró la semana pasada en la extensión universitaria de Azuero tuve la oportunidad de hablarles a los asistentes sobre las ventajas que nos proporciona la lectura. Es importante que en estos momentos, cuando estamos cada día más expuestos a manejar más información, pero a tener menos conocimiento, se vuelva al saludable hábito de leer.

Cuando apareció la televisión, hace más de medio siglo, Marshall McLuhan aseguró que los medios no son nunca meros vehículos de contenidos, sino que ejercen una solapada influencia sobre este y, a largo plazo, modifican nuestra manera de pensar y actuar. Ahora que estamos prácticamente controlados por los dispositivos electrónicos, léase celulares, Blackberrys, uso y abuso de mensajes de chat, Twitter, iPad, debemos revisar si no nos sale mejor que volvamos a la vieja invención de Johannes Gutenberg, que fue la imprenta y su producto más visible, el libro.

Este periódico llegó la semana pasada a un récord de circulación que todos celebramos porque así nos aseguramos que nos están leyendo. Creo que el tema de lectores no debe circunscribirse solamente a quienes nos entregamos al placer de la lectura y prácticamente comemos libros, sino a todos aquellos que devoran periódicos y están medianamente enterados de lo que pasa en el país y en el mundo, aunque muchas veces, la lectura sea diagonal, es decir, uno no se compenetre con el tema.

Estamos viviendo una época en la que los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa y los conocimientos envejecen con suma rapidez. De allí que debamos tener conocimientos frescos y solamente los obtendremos si ejercitamos una fluida comprensión lectora, garantizando así el futuro de las próximas generaciones. Aparte de los obvios beneficios que obtenemos al cultivar el hábito de la lectura, los lectores manejamos un mejor lenguaje, estamos constantemente mejorando la expresión oral y escrita, además de la ortografía, y aumentamos nuestro vocabulario y la comprensión de los temas.

Existen pruebas concluyentes de que la memoria de una persona deja de ejercitarse cuando cuenta con un archivo infinito, como el que pone a su alcance el uso de una computadora, se entumece y debilita los músculos que dejan de usarse. Hay que hacer uso correcto de todas las herramientas electrónicas y, de la misma forma, mejorar nuestras habilidades cognitivas.

Así que, amigo lector, no deje de leer y si tiene la posibilidad de utilizar las herramientas de la Informática, hágalo, pero todo en su justo balance, para seguir siendo comprensivos en lo que desarrollemos en la vida.