Modas presidenciales

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 24 de octubre de 2011 

El imponer un estilo en el vestir ha sido la tónica de las gestiones presidenciales del patio, esta es seguida de manera casi espontánea por el público. Durante el Gobierno del ex presidente Royo, los vestidos masculinos tipo safari se impusieron y desplazaron a la tradicional guayabera y al agobiante saco que en nuestro clima a veces resulta inexplicable.

‘El Toro’ (ex presidente Pérez Balladares) puso de moda las camisas de rayas. Las caricaturas, todavía, se hacen eco de ese estilo de vestir que, seguramente, fue adoptado para verse más estilizado cuando tenía apariciones públicas.

Desde los inicios de la actual administración, se impuso la tónica de vestir camisas (para hombres y para mujeres) estilo deportivo, bordadas en un costado con el logo del Gobierno Nacional y de la institución a la que se sirve, de variados colores, generalmente en tonos pasteles. El propio mandatario usa esta vestimenta, por fuera, pero a muchos de sus funcionarios se les ve impecables con las camisas por dentro, lo que les da una identidad propia. La primera dama también sale, a veces, con alguna de estas camisas, alejándose de su distinguido corte y vestimenta sobria. Las utiliza para labores informales o de trabajo arduo, donde las perlas y los bordados no encajan.

Durante mis tantas vueltas por despachos públicos haciendo trámites profesionales, indagué a algunas funcionarias sobre la forma en que se les hace merecedores de estas camisas. Algunas me dijeron que si bien lo que se les da no les alcanza para todos los días laborables, este ‘uniforme’ ha representado un alivio tanto a la economía, por aquello de no tener que invertir en ropa para trabajar, como por la decisión, especialmente para las mujeres, de qué ponerse. Es mejor ver a una funcionaria vestida con una camisa bordada que con una desfachatada camiseta escotada que muestre más de lo que está permitido en un trabajo de servidor público.

Es totalmente acertado señalar que los líderes marcan tendencias y que sus súbditos tratan de emularlos. Mucho se habló al inicio de la gestión, que todas estas camisas bordadas eran producto de un contrato adjudicado a una empresa familiar del presidente, pero como todo en Panamá, la investigación sobre la veracidad de esto quedó en nada. Si hasta la campaña mundial de la cinta rosada la combinaron hábilmente para que fuera turquesa y rosada y seguir induciéndonos con los colores del CD, qué importa si los bordados los hace uno o el otro.