Buenas noticias

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

20 de Noviembre de 2011, La Estrella de Panamá
En Panamá estamos acostumbrados a que las noticias o novedades no sean buenas, sino totalmente negativas. Salen a diario a la luz pública muchas malas acciones que se convierten en el centro de los comentarios, pero también hay algunas positivas que deben ser hechos destacados, loables y dignos de imitar.

Uno de ellos ha sido el Concurso Nacional de Oratoria, que se celebró el fin de semana pasado. Solo con ver en cadena nacional el final de concurso pudo uno percatarse de todo el proceso que tuvo este certamen, los muchos esfuerzos y recursos que se dedicaron a él y la categoría del jurado que finalmente seleccionó al estudiante guna Santiago Gallardo para el primer lugar. En realidad, los diez finalistas fueron ganadores, pero los tres que ocuparon el primer, segundo y tercer premio fueron unos verdaderos héroes. De lo que más destaco de este concurso es que los premios son hasta más sustanciosos que los que se le dan a Miss Panama, y los comprometen a investigaciones científicas posteriores y a continuar con su proceso educativo, que apenas empieza.

Fue muy entretenido seguir el concurso en los comentarios que se vertían a través de Twitter y Facebook. Cada persona que participaba tomó partido y así como muchos celebramos que el muchachito guna se alzara con el primer puesto, una gran cantidad de twitteros opinaban que la chica de Herrera o la que representó al Instituto Nacional de Panamá debieron haber ganado. Lo más importante de todo esto fue que se generaron muchas opiniones, se contagió el entusiasmo a muchas personas y una cadena nacional en ‘prime time’, un domingo en la noche, se convirtió en el hilo conductor de muchos hogares, infiltrándose en todos ellos el virus contagioso de ascender en el plano educativo y mejorar nuestra expresión mediante el estudio.

Los tres chicos que fueron los ganadores recibieron, de sus comunidades y de sus centros de estudios, sendos homenajes, así como lo hicieron sus tutores, los maestros que los prepararon durante meses. Todo este revuelo, incluyendo el que se generó alrededor de los extraordinarios jurados nacionales e internacionales que participaron en la final, enaltecieron una labor docente encomiable, un patrocinio ejemplar y un compromiso ineludible con el constante mejoramiento de la educación, cuando ésta se encuentra en tan mal estado actualmente.

Panamá debería ser siempre centro de atención de buenas noticias, no solo cuando pasan trastadas como señalar a un boxeador como panameño cuando seguramente sabe de nuestro país como referencia de ser la patria de otro boxeador famoso. Esta semana, la capital será sede de un congreso de las 22 Academias de la Lengua Española y concurrirán aquí destacadas personalidades, tanto académicas como literarias, de talla mundial. La semana promete ser muy interesante por todos los eventos que se han organizado alrededor de este singular acontecimiento y vale la pena seguir de cerca lo que allí ocurra, pues no es todos los días que nos visita un reciente premio Nobel de Literatura o que el director de la Academia de la Lengua Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua se traslade hasta nuestro país para presentar un libro.

Todos estos acontecimientos deben ser los titulares y atraer la atención hacia nuestro país. No nos dejemos abrumar por ‘el bochinche urbano’ que a diario nos montan las peleas de recámara que protagonizan los hoy enemigos partidos de gobierno. Todo eso es una forma de distraer nuestra atención y de diluir el significado de los verdaderos problemas a los que nos enfrentamos. Apostemos por el Panamá que empresas como los patrocinadores del Concurso Nacional de Oratoria y los jurados internacionales vislumbraron existe en este desbocado país tropical.