Serrano y Dueñas: dos mujeres, dos relatos

MARIELA SAGEL

La Estrella de Panamá, Facetas, 18 de diciembre de 2011

Dos autoras que tejen historias con protagonistas y mirada femenina.La española Dueñas incursionó como novelista; la chilena Serrano, más experimentada. Ambas conversaron con Sagel en la FIL

María Dueñas, nacida en Murcia, España, y Marcela Serrano, chilena, son dueñas de relatos que traducen un alto contenido de vivencias y ambas las ponen en voces femeninas, María en boca de una costurera que vive toda clase de experiencias durante las contiendas española y mundial, recorriendo varios países, y Marcela en la de nueve mujeres con las que indefectiblemente nos identificamos, al menos, con una.

Con ambas autoras conversé en la recién celebrada Feria del Libro de Guadalajara, donde presentaron sus libros, ‘El tiempo entre costuras’, de María Dueñas, y ‘Diez Mujeres’, de Marcela Serrano. La primera es el estreno de la escritora como novelista; la chilena ya viene publicando novelas con nombres tan sugestivos y estremecedores como Nosotras que nos queremos tanto, Para que no me olvides, El Albergue de las Mujeres Tristes y Lo que está en mi Corazón. 

LA AUTORA DEL TIEMPO

El libro de María Dueñas lo reseñé en septiembre del año pasado, recién salido al mercado. Hoy día ya lleva un millón de ejemplares vendidos y ha sido traducido a muchos idiomas, el más reciente, el chino. En la presentación del libro, conducida magistralmente por Pedro Ángel Palou, escritor mexicano, definió la obra como ‘portentosa’ e insistió en ser él el presentador por un hilo conductor que los unía -y todavía dos días antes de la presentación, María y él no se conocían personalmente-. En sus palabras se refirió a que Tostoi sabía que la historia era un buen reducto para sus ficciones. La coincidencia que lo une a María es que las madres de ambos vivieron en el norte de África, una en Tetúan y la otra en Tánger, cuando esas ciudades eran parte del protectorado español. 

El tiempo entre costuras le tomó escribirlo a María unos dos años, precisamente porque está construida en un escenario histórico. Durante la magnífica presentación que hizo la autora, mostró el estricto rigor en el que se ciñó para que nos entregara un libro tan maravilloso: primero encontró al Ministro de Asuntos Exteriores de Franco, Juan Luis Beigbeder, y posteriormente identificó el segundo personaje, el cuñado del generalísimo, Ramón Serrano Súñer, otro de los ministros franquistas, a quien llamaban el cuñadísimo, y finalmente a Rosalind Powell Fox. Empieza entonces a introducir los protagonistas que cobrarán vida, como son Sira y Ramiro, y posteriormente, cuando ya la ‘emperatriz de los remedios’ se va a Marruecos, Candelaria, la madre de Sira y otras mujeres van a ser parte de las metáforas que utiliza la autora para que la vida de esta costurera tome otro giro.

Cuando el libro salió, la autora lo estuvo presentando en varios países, entre ellos Colombia, donde dictó una charla sobre la novela histórica, la que me refirió la escritora panameña Gloria Guardia como excelente. Pero al preguntarle si estaba etiquetada como tal, me indicó que no le gusta ponerle una sola etiqueta sino varias, porque al mismo tiempo es una novela de espionaje, una novela de amor, de superación personal o crecimiento, y también una historia novelada.

Maria ha dedicado su vida a la docencia y ha enseñado filología en varias instituciones universitarias, incluso en los Estados Unidos. Por esa formación la estructura histórica está casi blindada en El Tiempo entre Costuras, donde hasta el contexto geográfico está bien establecido. Es una novela circular y tal como las obras de Tolstoi, esas digresiones la hacen luminosa y entretenida.

La novela es una historia de mujeres, de varias mujeres, no solamente de Sira sino de la maternidad, del valor de la amistad, la solidaridad que ensalza los valores humanos básicos. La evolución de una humilde modista que pasa de un modesto taller a un exclusivo atelier y de allí a conspiraciones en las contiendas mundiales.

DIEZ MUJERES 

Con Marcela Serrano me reuní en el hotel donde se hospedaba. Coincidimos sobre lo maravillosa que es la Feria de Guadalajara. Y también sobre la importancia que se le debe dar a la cultura y la lectura de parte de los gobiernos. Después de tres años sin publicar, nos entrega esta última novela donde reúne las voces de nueve mujeres que le cuentan a su terapeuta sus vivencias, convencidas que todas tenemos una historia común y que solamente empiezan a sanar las heridas en la medida que uno cuente y se rompa la cadena de silencio.

El tema recurrente en todas sus obras es el de las mujeres. Tiene cuatro hermanas y dos hijas, es lo que más conoce y ha sabido manejarlo en todas sus obras, que han sido incluso llevadas al cine. Estudió arte pero no lo practicó. Ella aduce que hay una íntima relación entre la pintura y la escritura. En su casa todo el mundo escribía, su padre era novelista, su madre ensayista.

Diez Mujeres salió al mercado con una atractiva portada, que ella misma escogió, que se utilizó para la edición italiana y es muy sencilla pero a la vez traduce todas las emociones.

Marcela, que actualmente vive en Chile, residió en México seis años y otros seis en Argentina, ya que su marido es diplomático y sirvió para los gobiernos de Lagos y Michelle Bachelet. Ahora pasa mucho tiempo en el campo chileno, donde tiene una casa.

Irremediablemente caemos en el tema político y manifiesta su enfado por lo que actualmente ocurre en su país, no entiende cómo un país que tiene tan buenas cifras económicas tiene a todo el mundo en la calle. La concertación se dedicó a los cambios sociales y políticos y no tocó la parte económica. Al asumir Piñera la gente reconoció los abusos financieros de la época de Pinochet y los que los perpetuaron. Existe un malestar general al que ella se suma. Pero ese tema es motivo de otra historia, no de las diez voces que nos indican que debemos tener los ojos muy abiertos actualmente y luchar por ganar espacios en todos los escenarios, especialmente en el profesional y el político.

Dos historias, dos escritoras y una sola voz: la de las mujeres que valen por lo que son, por lo que saben y estas dos autoras lo expresan a través de sus relatos.