Se salvó Urracá

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 27 de febrero de 2012

 

En medio del Carnaval se filtró la noticia de que la alcaldesa Roxana Méndez había cancelado el proyecto faraónico del exalcalde, de cuyo nombre no quiero acordarme, que pretendía remozar y ‘modernizar’ el parque Urracá. Muy por encima vi los planos opiáceos de lo que se había diseñado allí. Eran realmente vergonzosos, especialmente en un área que ha sido el centro de un barrio que lucha por no desaparecer, donde lo clásico y elegante casi está opacado por las exageraciones del mal gusto. Bella Vista debe llamarse ahora Fea Vista y gracias al delirio inmobiliario que se contagió en este país hace unos años (y la permisividad de las autoridades de entonces) muchos íconos del Art Deco y Neo Colonial están apretujados entre edificios acristalados que producen más reverberación al calor de la ciudad.

Celebro esta decisión, porque si bien hay que darle un remozamiento al parque no debe hacerse este en base a fuentes cibernéticas cuyas fibras ópticas se las van a robar, o emulando modernismos que estamos lejos de tener, cuando en la moderna y futurística Punta Pacífica se están ahogando en aguas negras por la ausencia de previsión en la infraestructura que soporta un desarrollo como tal.

La remodelación que pretendía hacerle el anterior burgomaestre al parque que lleva el nombre del cacique que posiblemente hoy sería ngäbe, Urracá, iba a costarle al Municipio un aproximado de 5 millones de dólares, y en ella se incluía, además de la fuente, un anfiteatro, un área de picnic, elevación para subir el nivel del parque, área para mascotas y otros. Una sola empresa participó en la licitación que se celebró para estos propósitos. Falta ver si no le pagaron por adelantado los honorarios, como a los diseñadores de la Tusa, porque no creo que la comuna capitalina pueda estar derrochando recursos que se requieren urgentemente en otros corregimientos, algunos hasta limítrofes con Bella Vista, que carecen hasta de los servicios más básicos.

Si de por sí el parque Urracá ha perdido casi toda su iluminación natural por la sombra de los edificios que se erigen en casi todo su derredor, no debe perder su encanto ni origen y, mucho menos, su esplendor, que con apenas un mantenimiento permanente, paisajismo acertado y algunas guías para recrearlo lo pueden hacer renacer. Hoy día, de lo que más carecemos es de espacio al aire libre. No estropeemos uno que tenemos desde que nos acordamos.