Compromiso con los medios

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 30 de abril de 2012

El pasado martes se llevó a cabo una marcha de los comunicadores y de todo aquel que se sintiera afectado por la manera agresiva y ofensiva que ha tenido el actual gobierno para con los medios y los periodistas.

La marcha no fue multitudinaria, pero a lo largo de su recorrido se sintió el respaldo de todo un pueblo que ve aumentar a diario el nivel de confrontación entre los políticos –de todos los partidos y grupos—, entre los medios y los gobernantes y, como resultado, se respira un aire de intolerancia y desasosiego que no hacen bien a un país bendecido como Panamá.

A eso hay que sumarle el insoportable tranque diario, el aumento escandaloso de los productos que componen la canasta básica y el precio del combustible. Hasta el popular raspao va a subir de precio a la astronómica suma de 70 centavos.

Culminada la marcha, que fue ovacionada a todo lo largo por las personas que trabajaban o viven en la Vía España que se convierte en Avenida Central, que vio mejores tiempos, se realizó un breve mitin en la Plaza Catedral y los representantes de los diferentes gremios periodísticos fueron invitados a reunirse con el presidente Martinelli y la Primera Dama.

Como resultado de esa reunión se ha dado a conocer que se estará presentando una especie de acuerdo para bajar el nivel de tensión que ha persistido entre los medios y el gobierno. Un acuerdo así no puede dejar por fuera un detalle que es importante para los que aporreamos las teclas, salimos en tele o transmitimos a través de las ondas hertzianas. Ese detalle es el de la ‘autocensura’, que es casi tan mala como la censura que se nos quiera imponer.

Si bien muchos podrán entender que el hecho de autocensurarnos implique no proferir insultos, a lo que me refiero es a que la mayoría de las veces preferimos no señalar un hecho por la represalia que ese acto pueda generar, tanto para uno como persona, o para la empresa en la que se labora, como para la familia o para el grupo al que pertenecemos. No debe entenderse como ‘el que no la debe no la teme’, sino en la reacción que esa acción pueda generar y que se ha probado que vendría de cualquier parte menos de la que uno espera. A ver si se logra un acuerdo que sea respetado por todas las partes y si es verdad que hay voluntad del ejecutivo de bajar el nivel de confrontación.