Donde se unen las aguas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá,  15 de abril de 2012

Montreal, CA.– Quebec City en Canadá, conservada en su esencia con estricto rigor sin menoscabar la pujanza que tiene este país es un digno ejemplo de lo que se puede hacer con los recursos históricos, geográficos y ambientales, potenciándolos en una exitosa promoción turística. El progreso no ha impedido que esta ciudad, que en 2008 cumplió 400 años de haberse fundado, sea uno de los rincones más hermosos y que se disfrute en cada esquina, en cada vista, y con cada visita.

La palabra Quebec significa ‘donde el río se une’ y es el escenario que está presente en el encuentro del majestuoso río San Lorenzo (fleuve Saint-Laurent en francés) con el mar Atlántico. Canadá, por las ironías del destino, significa ‘pueblo’ y hoy día resulta que este país, en su extensión, es el segundo más grande del mundo, después de Rusia.

El río San Lorenzo hace un recorrido de más de 3,000 kilómetros, y se origina en el Lago Ontario, en la provincia canadiense homónima, y su cuenca hidrográfica se convierte en el más importante y mayor sistema de agua dulce proveniente de los grandes lagos. Esta cuenca comprende las provincias canadienses de Ontario y Quebec y también nueve estados de los Estados Unidos. Las grandes ciudades están asociadas a importantes ríos, y es así como el Nilo, el Amazonas, el Yangtsé, y el Mississippi, están entre los más largos, y el Sena, el Danubio, el Orinoco y el Magdalena, sin olvidar el Saint Charles de Boston, dan su cuota de inspiración para todo tipo de creaciones.

En anteriores visitas no había reparado que el río San Lorenzo arroja mareas de aproximadamente 21 pies de diferencia, cada seis horas, lo que lo hace uno de los ríos más peligrosos de navegar, debido a que las corrientes son fuertes y se dan en direcciones múltiples, tiene profundos vados y en el invierno hay poca visibilidad por los hielos que bajan de los Grandes Lagos.

Tal como ocurre con el tránsito por el Canal de Panamá, los barcos —en este caso embarcaciones de más de 100 pies— deben ser guiados por pilotos especializados y con licencia para controlar la seguridad del tránsito y la preservación del ecosistema. Su capacitación incluye tres tramos diferentes de navegación, cada uno con características propias.

Debido a que su cuenca está densamente poblada, desde 1970 se inició una campaña de rescate para conservar su valor natural y muy especialmente su fauna, que es rica en cetáceos (ballenas) y en beluga, que está amenazada. Bajo el lema ‘Save the River’ o ‘Protéger le fleuve’, ‘proteger el río’, se han identificado muchas figuras mediáticas, corporaciones y miles de personas. Todavía la salud del cauce es frágil, pero siendo un ícono del desarrollo de este gran país, se ha logrado crear conciencia de la importancia de no maltratarlo.

A lo largo del recorrido por la ciudad amurallada, la única que existe al norte de México, uno recorre sus estrechas calles, algunas con suaves pendientes y otras veces inclinadas, y se respira un aire de cultura francesa sin igual. Le llaman la ‘cuna de la nueva Francia’. En 1985 la UNESCO les otorgó la categoría de Patrimonio Mundial, por lo que las autoridades suspendieron el proyecto de construir un metro, y sigue siendo el destino preferido de los turistas que visitan Canadá. Es una de las ciudades más bellas del continente y la provincia produce una gran cantidad de productos auténticos, como son los derivados del árbol de maple y la lavanda. Los québécois son orgullosos promotores de su industria y no es para menos, le sacan partido hasta al castor, símbolo del país.

À tout à de suite Quebec, veremos qué nos trae esta provincia para la Feria Internacional del Libro en agosto.