Madame La Géneral

ANNE MADRÉ

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 25 de marzo de 2012

Ex traductora de la ONU, viajera impenitente, ferviente católica. Perfil de la madre del actual embajador de Francia en Panamá, Hugues Goisbault. Una verdadero ejemplo de vida

Antonio Skarmeta escribió un hermoso libro titulado Un padre de película, donde deja constancia de la relación filial que lo unió a su padre, quien siempre lo exhortó a perseguir su vocación literaria. Esa conversación que sostuvimos el año pasado, y la lectura de su libro, me vinieron a la mente cuando conocí a Anne Madré, la madre del embajador de Francia en Panamá, Hugues Goisbault. Una distinguida dama menudita, de 90 años, que aún trabaja y está muy activa en todos los intereses que la apasionan.

Madame La Géneral Madré, como se firma, estudió en la Universidad de Heidelberg, ícono de excelencia en el mundo y la más antigua de las universidades alemanas, fundada en 1386. Allí se graduó en el reputado instituto de traducciones e interpretaciones internacionales. Es miembro del alumni de esa sede del conocimiento y está involucrada en la celebración de un Congreso para promover el pensamiento científico, que se celebrará en la segunda semana de abril, bajo el auspicio de la Fundación Humbolt y la universidad.

Estuvo siempre a la palestra de los acontecimientos que se sucedían bajo el dominio francés, y es así como, acompañando a su marido, el Géneral André Madré, de quien hereda su título a su fallecimiento. El desaparecido militar fue jefe de la República Francesa en Dakar.

Madré vivió 12 años en Senegal. Cuando Charles De Gaulle le dio la independencia a esas colonias, se quedó tres años más para escribir sobre Léopold Senghor, un conocido poeta internacional de la negritud, político y estadista, que fue elegido como primer presidente de Senegal.

MADRE PRECURSORA

Anna cruzó el Canal de Panamá a fines de los años 60, en un viaje que inició en Marsella y Argelia, en un barco comercial, después de finalizada la guerra, y cuyo destino era el archipiélago de Tahití. Fue invitada a presenciar la detonación de una carga nuclear en el atolón de Mururoa como parte de una serie de pruebas nucleares que antecedieron a la primera bomba de hidrógeno francesa, ensayos que fueron abandonados posteriormente por las presiones de las organizaciones pacifistas y ecológicas.

En Panamá fue atendida por el embajador francés, Albert Chambon, quien fue el responsable de conducir a Arnulfo Arias a la Zona del Canal el día del golpe de estado (11 de octubre de 1968). Indica risueña que no había relación de ese Panamá que conoció a fines de la década de los sesentas con el de hoy, lleno de destinos cosmopolitas. Su travesía por el Atlántico incluyó la parada en varias islas, tanto en Europa (Azores) como en el Caribe.

Madame Madré ha sido traductora para la Organización de Naciones Unidas, de manera independiente, así como ha traducido libros al español y al alemán. Ha viajado el mundo entero y en una ocasión vino a dictar una conferencia a Quito, Ecuador, durante uno de los cinco mandatos del Presidente José María Velasco Ibarra. De la misma forma laboró con la Cooperación extranjera del gobierno canadiense en África. Ha sido un ejemplo de vida.

PRESERVANDO LA MEMORIA

Madame Madré tuvo dos hijos, Eric y Hugues. Ser designado para una posición como la que hoy ostenta Monsieur Goisbault no es fácil y no se basa en parentelas ni amiguismos. Involucra estudios y esfuerzos, así como pruebas y exámenes que los hacen ser unos dignos representantes de su país, diplomáticos de carrera. No en vano representan a una nación con tanta historia, tradición y prestigio como Francia.

Por su parte, el embajador Goisbault estudió derecho y estudios políticos y ha ocupado cargos en Filipinas, Estados Unidos, España, Brasil, Canadá y Alemania, antes de venir a Panamá.

Eric, el mayor de los dos hermanos, nació en Dakar, Senegal, y fue educado en el liceo Van Vollen Hoven, para posteriormente concluir sus estudios secundarios en Francia. Se recibió de ingeniero hidráulico en Grenoble, y también culminó la carrera de ciencias políticas. Durante su vida profesional recorrió el mundo buscando salidas a las nuevas tecnologías que se iban apoderando de los seres humanos, a fin de ofrecerles alternativas de diferente manera.

Su madre editó un libro de pensamientos, que él disciplinadamente escribió y que fue encontrado después de su muerte, cuando tenía 37 años, por la editorial CERF de Francia, en 1988. Este libro, En busca de la unidad interior, fue traducido por su madre y editado en Costa Rica en el 2005 y ella lo dedica, simplemente, con este mensaje ‘para que tu pensamiento viva’.

Su vida terminó súbitamente en 1984, mientras estaba entregado a una peregrinación incesante. La primera nota que tiene el libro fue el único texto que escribió para su publicación. El resto de las notas estaban en forma de manuscrito, una especie de diario íntimo en el que preparaba la reflexión de sus ideas altruistas y humanistas.

APOSTANDO A DIOS

La obra que realiza Madame La Géneral está enmarcada en la iglesia de Roma y el prólogo del libro de su hijo y la contratapa la dedicó el Cardenal Arzobispo de Sevilla. De igual forma, tradujo un libro a la memoria de Nuestra Señora de Val-de-Grace, iglesia ubicada en el V Distrito de Paris, donde está el Barrio Latino y La Sorbonne.

Ante mi pregunta si es muy católica ella alega que Dios es uno, para todas las religiones, pero que la anima la orden de los dominicos. El Memorial de Val-de-Grâce, iglesia y convento, fue construido a mediados del siglo XVI por la Reina Ana de Austria, en homenaje al nacimiento de su hijo, el futuro Rey Luis XIV. Desde la revolución francesa, el convento ha sido usado como hospital militar. Dentro de la iglesia hay muchos lienzos y esculturas del pintor Phillipe de Champagne.

La vida de Madame La Géneral Madré es estimulante. A sus noventa años sigue trabajando, curiosa, inquieta ante las realidades del mundo y en control de todas sus facultades. Es edificante ver personas para las que la edad, mientras gocen de salud, las hacen más sabias y con ánimos de vivir y ser ejemplos de vida.