Seguridad en recreo

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 26 de marzo de 2012

Uno de los problemas que los panameños más reclamamos como de urgencia para ser resuelto es la seguridad en las calles. Gobiernos y planes van y vienen, y a pesar de que casi nos han vuelto a militarizar, no sentimos que estamos más seguros en las casas, los traslados (a pie o por medio de transporte) o en lugares públicos. Hay muchos que reclaman, públicamente, que la arrogancia ha permeado hasta a las unidades más bajas de la Policía y el trato para con los que tienen que proteger y servir se hace cada día más displicente.

Las agencias de seguridad han ido en aumento y en teoría, estas son reguladas por una oficina que ahora reposa bajo el ministerio del mismo nombre. Queriendo orientar a los agentes que sirven amablemente en los edificios que están en el barrio donde vivo, he escuchado algunas quejas que me ofrecí a canalizar, pero al verme impedida de hacerlo, las plasmo aquí. El Ministerio de Seguridad no tiene link electrónico para consultar y con el zaperoco reciente de la renuncia y vuelta irrevocable del ministro, hay una muralla de hermetismo.

Las empresas que prestan el servicio de seguridad privada están obligadas a obtener una certificación anual del ministerio que les permita funcionar como es debido. Sin embargo, son muy pocas las que cumplen a cabalidad los requisitos para que se garantice una seguridad superior y se cobre por ella. Hace dos años se pasó una ley, la 9 del 15 de marzo de 2010, que adicionó nuevas disposiciones al Código de Trabajo relacionadas con las obligaciones de los empleadores.

La norma aprobada dispuso que los empleadores deben pagar, entre otras obligaciones, los uniformes completos y pólizas de seguro de vida y de accidentes por un monto mínimo de 25 mil dólares. También deberán entregar a sus trabajadores una boleta o talonario con el detalle de los días y las horas ordinarias y extraordinarias laboradas. Adicional, queda prohibido el imponer a los agentes de seguridad jornadas de trabajo no permitidas por este Código.

Aun así, hay empresas que obligan a los agentes a pagar los exámenes a los que tienen que someterse en forma anual, así como les cobran el carné de identificación. Los hacen doblar turnos, lo que es peligroso para la salud de este personal, y no los capacitan correctamente en el manejo de armas de fuego y seguridad personal.

Estas son bombas de tiempo que en cualquier momento explotan.