Conservación o destrucción

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 21 de Mayo de 2012

El Casco Antiguo de Panamá está siendo, en teoría, remozado, con una elevada suma de dinero, para que siga siendo el atractivo de propios y extraños y uno de los mil sitios en el mundo que, según las revistas de viaje, hay que visitar antes de morirse.

En ese remozamiento, que tiene a muchos de sus residentes incómodos y a sus visitantes todavía más, ya que es un enredo llegar a algún lugar mientras duren los trabajos, se están haciendo cosas muy raras, que apuntan a que no se han tomado en cuenta criterios de conservación, pero sí aquellos de asegurarse una buena tajada del paquete.

Todos los que conocen el área de San Felipe deben recordar que sus calles de ladrillos tienen una ligera curva en el centro, de manera que no son planas sino que van suavemente, a cada lado, cayendo, impidiendo que cuando llueve mucho se inunde este precioso sitio histórico. La forma en que se está llevando a cabo la restauración apunta a que ahora dejarán las calles planas, lo que indica que a los señores contratistas poco les ha importado con mantener los criterios de conservación universales para estructuras de ésta índole.

Me contaban unos arquitectos especialistas en restauración recientemente que no solo están aplanando las calles, sino que los primeros ladrillos que colocaron fueron tan malos que los quitaron. Al ellos observarles que en Colombia se hacen productos maravillosos de este material y que la industria colombiana se ha desarrollado precisamente para rescatar el pasado, dijeron que el MOP los iba a pedir a Estados Unidos.

Lo que no cuadra aquí es si el contrato salió a licitación y hay un contratista de por medio, por qué el cliente va a proveer el material. Eso huele a un manejo un poco turbio en cuanto a compras se refiere.

También se dan situaciones extrañas en torno a las obras, lo que indica que las cosas no se están haciendo bien y mucho menos de manera transparente. Uno de estos arquitectos, que vive en esa área, estuvo tomando fotos de los trabajos y le salió un guardia de seguridad a decirle que no se podía tomar fotos. Extraño, ¿no? Y sospechoso también. Parece que se han tomado muy en serio lo de la remilitarización del país. Es una extraordinaria oportunidad de rescatar el valor histórico de nuestra historia, pero se debe hacer con respeto y con la certeza de que esas obras beneficien a todos y no solamente al bolsillo de unos cuantos.