Mediocridad entre luces y sombras

MARIELA SAGEL

msagel@cableonda.net

La Estrella de Panamá, 17 de Junio de 2012

Panamá metió varios goles la semana que hoy termina: la marea roja se lució en un juego contra Cuba y la Asamblea de Diputados, al amparo de las sombras de la madrugada, aprobó la venta de las acciones que el Estado tiene en la empresas hidroeléctricas, haciéndonos más vulnerables a la implacable alza de precios en el consumo de energía. Al día siguiente, con la tesitura que lo caracteriza y el aletargamiento en el que estamos sumidos todos, el Consejo de Gabinete aprobó la venta de las acciones que tiene en la compañía telefónica, lo que nos deja aún más expuestos a la inclemencia del aumento de precios, especialmente con la adicción que tenemos las panameños a la comunicación instantánea.

De varias fuentes nos hemos enterado que el aumento de la energía viene con todo y, sin embargo, el costo del combustible ha ido descendiendo, lo que nos parece incongruente, porque la mayoría de la generación eléctrica que consumimos proviene de plantas que son alimentadas con petróleo. Es urgente que se revise la ley que rige la Autoridad de los Servicios Públicos, en sus inicios el Ente Regulador, que es el régimen regulatorio mediante el cual se rigen los servicios de telecomunicaciones y de electricidad. Vamos camino a un despeñadero, a matar la gallinita de los huevos de oro, y pareciera que vamos contentos, porque nadie protesta, nadie dice nada.

Hace un mes exactamente murió en México, su patria, el escritor Carlos Fuentes y el mundo entero se hizo eco de su fallecimiento. Me comentaba un periodista de Medcom, al día siguiente de su muerte, que hasta en Al Jazeera (cadena de televisión árabe) estaban comentando su desaparición. No había que saber obligatoriamente quién era él, pero ahora todos, bibliófilos o no, sabemos lo prolífico que fue en temas literarios, políticos y nacionalistas y hasta decimos con orgullo que nació en Panamá, porque sus padres eran diplomáticos en este país.

Precisamente después que corrieron ríos de tinta en relación a su obra y a su vida, salió publicado en el diario La Prensa un artículo del presidente fundador de ese medio, donde cuestionaba su trayectoria política por el simple hecho que sintió, en una cafetería de Harvard donde estuvieron en algún momento departiendo, que él respaldaba los gobiernos PRD.

El valiente profesor Guillermo Benítez le dio una ejemplar respuesta, que publicó el Panamá América —¿no que hay derecho a réplica en ese periódico?—, señalando el craso error que cometía el columnista, intentando restarle méritos al autor mexicano. ¿Será que ese señor no tiene ninguna sombra, como él señala que tenía Fuentes, al lado de todas las luces que dio a México y el mundo? ¿Se atrevería a escribir un libro como el titulado CONTRA BUSH? Definitivamente que hay personas que en su inmensa ignorancia son atrevidos. Suena como si solamente quería pavonearse que estuvo en Harvard. Por lo menos en una cafetería. Todos nos moriremos, como me dijo una amiga y la Humanidad seguirá recordando a Carlos Fuentes, mientras que a él, posiblemente los que ataca de forma inclemente.

Es un gran atrevimiento que se le escatime al escritor nacido en Panamá sus méritos por el simple hecho que no aceptó una invitación a viajar a Panamá. Pero los grandes hombres y mujeres generalmente son atacados por nimiedades precisamente por los mediocres que ni conocen sus acciones ni sus pensamientos. Seguramente en su vida se leyó un libro del autor y mucho menos se enteró de las posturas verticales que siempre mantuvo en tema espinosos. Tanta mediocridad solamente tiene parangón con lo que ocurre en los estamentos que aprueban leyes que en vez de dar luz al país, aportan sombras.