Savater, un filósofo atípico

EL AUTOR Y SU OBRA

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 24 de junio de 2012

Es en la desavenencia en donde el escritor español encuentra un camino hacia la verdad. Recientemente presentó su última novela

PANAMÁ. Fernando Savater es uno de los intelectuales españoles más brillantes, influyentes y controvertidos de su generación. Algunos lo consideran el azote de los estúpidos, un filósofo provocador, el eterno disidente, defensor del amor propio contra el amor altruista, etc. Con sus 65 años, es sin duda un filósofo atípico, un personaje entre dos aguas, el escepticismo y el sentido común.
Los lectores de sus muchas obras dan cuenta de su sólida formación filosófica y cultural, además de un particular sentido del humor que nos permea en su última novela, premiada por la editorial Espasa, Los Invitados de la Princesa.

UN GUSTO ECLÉCTICO

Es un hombre de una gran cultura, conocedor y amante de Voltaire, Rousseau, Nietzsche, Cioran y Spinoza, entre otros.  Es identificado como un filósofo de compañía, muy al estilo de los philosophes franceses.  Esto quiere decir que no es académico, sino que su filosofía es ilustrada y vitalista, su forma de expresión es polémica e iconoclasta y sus opiniones a menudo navegan contra corriente. Su estilo agudo, incisivo e irónico es palpable sobre todo en sus artículos periodísticos, género el cual confiesa que es el que más le gusta.

Desde pequeño Savater fue un ávido lector, especialmente de historietas populares, que lo han llevado a escribir sendos ensayos, con énfasis en la educación. Ha estado comprometido seriamente con movimientos por la paz y contra el terrorismo en el País Vasco.

Tiene más de 50 libros publicados y traducidos a varios idiomas e innumerables artículos en medios impresos. El año pasado, en la Feria del Libro de Guadalajara, se le rindió un homenaje y se reeditó su obra más conocida, Ética para Amador. También destacan Política para Amador y Las preguntas de la vida. Amador es el nombre de su hijo y en estos ensayos pretende enseñar ética, moral y filosofía a través de la historia. Son ensayos destinados a hablar de ética a los adolescentes principalmente, que intentan contribuir a inducir filosófica y literariamente una forma de actuar, que es la base de la ética, sin caer en una simple narración de una serie de ideas morales.

FESTÍN CULTURAL
Savater ha escrito cinco novelas hasta el momento. El jardín de las dudas, encantadora historia epistolar dedicada a Voltaire, fue finalista del premio Planeta en 1993, mientras que La Hermandad de la Buena Suerte se alzó con esa presea en el año 2008. Ahora con Los Invitados de la Princesa ganó el Premio Primavera de Novela de Espasa, editorial fundada en 1860 en Barcelona. 

La historia es una delicia leerla, muy amena y con una cantidad de aristas que no aburren. Es la convocatoria a un ‘Festín de la Cultura’ que se realiza en una isla caribeña, llamada Santa Clara. El protagonista principal, un joven periodista vasco, se dedica a recoger las ansiedades e historias de los convocados al festín y relatar pasiones y terrores, intrigas y fantasías. Es notable cómo, durante los deliciosos y a veces hilarantes diálogos, incorpora a los filósofos a los que el autor le rinde culto y en opinión de muchos es la novela más divertida que ha escrito.
En una de las presentaciones de su libro el escritor destacó que cuando se habla de cultura en el sentido humanístico del término ‘se valora lo mismo al señor que hace un grafitti en el suelo de una estación con una tiza, que a un Da Vinci o a un gran escritor’. En sus palabras, los ‘festines culturales’ evitan la faceta más incómoda de la cultura, que es cuando el intelectual actúa de una forma más aguda. ‘Lo fundamental -agregó- es que la cultura sea importante y se valore en todo momento y a todas horas, no solo en los ’festines culturales’ y, sobre todo, no solo cuando resulta rentable” desde el punto de vista económico”.  Aseguró que en el momento actual se vive una pérdida del equilibrio entre la importancia de las distintas expresiones culturales, ”y que la cultura es todo, lo bueno y lo malo”. 
El mensaje principal, que coincide con el veto presidencial a la Ley de Cultura, son sus críticas a algunas supersticiones actuales, como convertir la cultura en motor de turismo o considerar la gastronomía como una expresión cultural superior y extraordinaria y a los cocineros como “regidores” del mundo.   

Sería eterno destacar las opiniones sobre cultura, educación y literatura de este fabuloso escritor, que también ha sido muy crítico de las posiciones de gobierno con respecto a estos temas.  Más bien deberíamos invitarlo a un debate para la reglamentación de la Ley de Cultura.  Desea que sus lectores lean sus novelas para disfrutarlas y no para ampliar sus conocimientos.