Crisol de cazas

MARIELA SAGEL 
El Siglo, 8 de octubre de 2012
Al tiempo que el Servicio de Migración lleva a cabo acciones que intentan regularizar la permanencia de extranjeros en Panamá, mismas que son sumamente concurridas, se viven a diario ejecuciones y persecuciones que nos hacen pensar si realmente se está ejerciendo una verdadera y asertiva política en el campo de la seguridad ante el deslinde de diferencias entre las personas que andan en algo turbio.

Me tocó presenciar una ejecución de un colombiano frente a la acera donde acababa de pasear a mi perrito la semana pasada. El hecho consternó a todos los vecinos porque así como pasó en nuestro barrio puede escenificarse en vía España, San Francisco o San Felipe. No era un enfrentamiento de pandillas o un intercambio de balas: fueron siete disparos uno tras otro que los perpetró un sujeto que venía siguiendo al hoy occiso. Todo apunta a que se trataba de una ejecución y de un pase de factura del sicariato. Nos preguntamos si esto se investigará ‘hasta las últimas consecuencias’.

Me niego a sonar xenófoba porque considero al país vecino y sus nacionales –la mayoría de ellos– gente muy recursiva, hasta cierto punto bastante ilustrados, atentos y serviciales. Pero todo tiene un punto en el que se empiezan a deteriorar las cosas y la inmigración descontrolada que hay en Panamá está dejando nuestras calles víctimas de muchos delitos.

Recuerdo, antes de ser ministra de Gobierno, el Lic. Mulino era el más fiel promotor de imponer las visas a los colombianos y así lo expresaba a la entonces embajadora de ese país.

El alegato en contra es que Copa tiene más de veinte rutas diarias de y hacia Colombia y todos sabemos lo que pesa esa empresa en las decisiones del país. Lo que también sabemos es que el que viene a hacer cosas buenas puede aplicar a una visa sin problemas y salir del país de igual forma. El que viene por el día a ejecutar a otro se dedica a lavar dinero o las siempre presentes mujeres prepago entran cuando quieren y se van cuando les da la gana, sin dejar o hacer nada bueno durante su estancia en nuestro país. Estoy segura de que ejerciendo un mejor control de las migraciones, no solo de Colombia, sino de todos aquellos países que tienen este lastre, bajarían los actos violentos como el que presencié recientemente. Lo más que puede, el país al que se le aplica, es pedirnos visa de vuelta. Brasil se la aplicó a Estados Unidos por ser ellos tan necios. Estoy segura de que ninguna de las frecuencias de Copa se va a ver afectada por esta medida.