Enfriamiento innecesario

MARIELA SAGEL 

El Siglo, 23 de julio de 2012

Cada vez es más frecuente que donde vayamos, desde el metrobús hasta las oficinas –por no decir lugares como hoteles–, los aires acondicionados estén a unas temperaturas que nos obligan a andar siempre con un rebozo, un jacket o un abrigo. Recuerdo a un médico que en una ocasión me dijo que si dormía con el aire a 16 grados, era posible que pasara una noche totalmente entumecida porque ese frío es el que permite que los alimentos se congelen.

El problema no es solamente que los lugares cada vez están más fríos, sino que el ambiente exterior se pone más caliente. Si los aires acondicionados se fuerzan a estar a bajas temperaturas, deben sacar el aire caliente de los recintos y lo echan afuera, lo que añade calor al ambiente. Adicionalmente, la demanda por enfriar a semejantes puntos de congelamiento aumenta el gasto de energía. Recientemente estuve en un hotel nuevo y no podía creer que me estuviera congelando en un lugar que estaba totalmente lleno.

García Márquez, el escritor colombiano que recibió un Nobel por su importante obra ‘Cien Años de Soledad’, comentó que Panamá es un lugar donde uno tiene que abrigarse para entrar a un sitio. Todo esto contrasta con el infernal calor que debe pasar la mayoría de la población que no trabaja con aire acondicionado y cuyo uso en horas de la noche, para descansar, es impensable.

Si el gobierno tiene urgencia de reducir gastos bien podría empezar por poner un termostato en las oficinas y exigir a los sitios públicos que la temperatura sea para personas que viven en el trópico, no para complacer a algunos gorditos que tienen un abrigo natural que los protege. Los que usan gafas sufren entrando y saliendo de un sitio porque éstas se empañan.

Cada vez son más frecuentes los apagones que se producen en la ciudad y eso da pie para que se piense que es a propósito, para justificar la compra de las acciones a las empresas distribuidoras y generadoras, lo que permite ese inconveniente que creíamos olvidado.

Se puede empezar bajando la demanda de energía no iluminando innecesariamente los edificios públicos, como la Caja de Ahorros, y estableciendo un regulador de temperatura y las horas en que los aires acondicionados deben encenderse y apagarse. Es importante que se tenga presente que la energía que se desperdicia no se recupera y el calentamiento global va en aumento que se manifiesta hasta en el reciente colapso de un piso donde se hundió entero un camión recolector de basura.