Pedir perdón o pedir permiso

MARIELA SAGEL
El Siglo, 10 de Septiembre de 2012
Con gran despliegue se celebraron varias reuniones en Panamá que tenían que ver con la evaluación que le daría la UNESCO a la tercera fase de la Cinta Costera. De lo que se informaba deduje que saldrían recomendaciones valederas y que sin duda, al invertir el gobierno en traer expertos en la materia –y pagar costosos hospedajes y estadías–se seguirían sus recomendaciones para hacer las cosas correctamente.

Leí también entrevistas a dos arquitectos españoles que eran supuestamente expertos en el tema de patrimonio y hasta cierto punto me confundió que se señalara que la forma en que quería hacerse esa fase no afectaría el entorno de nuestro Casco Antiguo. Pero hasta allí llegó mi confusión, porque al día siguiente salió la noticia de que se habían iniciado los trabajos para esa tercera fase a la par que se celebran reuniones en Francia para presentar el proyecto y su posterior evaluación.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Para qué se invierte en costosos estudios, viajes y consultorías si, al final, las cosas van porque van? Para nadie es un secreto que los ‘expertos’ panameños son todos contratados por el gobierno y ninguno se va a salir con una opinión que invalide lo que desde antes se estableció como la forma en que se haría este proyecto. Las reuniones se hicieron a puertas cerradas y sin la participación del Frente por la Defensa del Patrimonio Histórico que pudiese dar otra opinión. Consultando a una de las expertas en el tema me dice que ‘el problema radica en que Panamá no ha aceptado las recomendaciones que hizo UNESCO en el Estudio de Valor Universal Excepcional que incluye el entorno marino…’ y agrega que si lo hiciese,‘le obligaría a aceptar el entorno marino como parte del valor universal excepcional. Es una jugarreta para lograr a través de artimañas lo que todos sabemos es un adefesio’.

Este tema está como la cuña recién estrenada del presidente, sobre la cual no sé si ponerme a llorar o morirme de la risa, donde simula estar pidiendo excusas por ser tan‘intenso’ y que le gusta hacer las cosas ‘a su manera’. Igual pasa con la construcción de los estacionamientos bajo el Parque Urraca, sobre los cuales nos citaron a una consulta ciudadana y después que los presentes manifestaron su preocupación por las afectaciones que estos provocarían, las autoridades clausuraron la reunión informando que los mismos ‘van porque van’. ¿Para qué entonces la convocatoria?

No hay duda de que aquí prevalece lo que muchas personas autoritarias practican:mejor pedir perdón que pedir permiso.