Por nuestro futuro

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá. 2 de septiembre de 2012

El Consejo Nacional de Periodismo y el Forum de Periodistas por la Libertad de Expresión tuvo a bien organizar dos extraordinarias charlas, con temas diametralmente opuestos, pero de gran relevancia e importancia actual. La primera con el nuevo canciller, antes ministro del Canal, quien ha llevado adelante en forma casi silenciosa, pero no menos eficiente, el proyecto de mejorar el servicio de agua y alcantarillado. La segunda, una conferencia del general Rosso Serrano, catalogado como el mejor policía del mundo, a quien se le atribuye la captura de Pablo Escobar y el desmantelamiento de los carteles de Medellín y Cali. El encuentro estaba enmarcado en el capcioso título ‘El periodismo y la lucha contra el narcotráfico’.  Sobre ese tema escribiré más adelante.

El ministro Roux fue muy directo y claro en presentar a los comunicadores que asistimos las deficiencias estructurales, legales, institucionales y financieras del agua y alcantarillado en Panamá. Este es un tema que ha estado pendiente desde hace 15 años y en efecto, el primer señalamiento que se hizo, la falta de un liderazgo efectivo, es totalmente acertado y hay responsables visibles de ello.

El IDAAN no tiene autonomía, le falta capacidad técnica y recursos para prestar un buen servicio. Es inconcebible que Panamá, donde abunda el agua, el 40% de lo que se procesa del que llaman ‘el vital líquido’ se pierda. Tampoco ha ostentado una adecuada regulación de la prestación del servicio y eso deriva en la falta de capacidad y de recursos para llegar a solucionar los problemas que hay en los sectores rurales.

Casi un millón de panameños no cuenta con suministro de agua las 24 horas y esto es inaceptable. Recibe de carros cisternas de vez en cuando y con esfuerzo lo que le suministra, y casi 300,000 no tienen ni acceso a agua potable. Es obvio el atraso que tiene la institución en términos de tecnología y procesos, lo que se demostró ampliamente durante las crisis que ocurrieron en 2010 y 2011. La mejor agua del mundo, que se toma directamente del grifo, ha ido desmejorando progresivamente, al punto que se dice, a manera de chiste, que ahora viene saborizada, pero con lodo o sedimentos. La institución, a pesar de contar con abnegados y expertos funcionarios, no está estructurada de manera eficiente. Su modelo es un enredo organizacional que no vale la pena detallar aquí por lo burocrático. La morosidad de los clientes es de casi 120 millones y arroja un déficit operacional de 2 millones de dólares.

La propuesta es corregir todos estos entuertos, no privatizando, sino transformando la institución en una Autoridad que cuente con controles y autonomía, recursos, personal calificado, equipos modernos y sobre todo, metas de desempeño. El proceso de transformación, tal como lo explicó el ministro, ya está en borrador y atraviesa el proceso de divulgación, el que incluirá consultas, retroalimentación y revisiones. Posteriormente pasará a la Asamblea para su discusión.

Encuentro que el proyecto, si es bien llevado, es alentador para llegar a una solución al grave problema que a diario atravesamos. Es bueno que el Ejecutivo quiera consultar con los medios y la comunidad y no imponerlo, pero eso no garantiza que no se politice. Le expresé a los presentes que ojalá no corra la misma suerte que la Ley de Cultura, que después de ser consensuada por todas las bancadas, el presidente la vetó. Para eso todos los panameños, tengamos agua o no, debemos opinar con conocimiento de causa. Y buscar ejemplos en otros países, que sin privatizar su recurso, brindan un buen servicio a toda su población.

Éste, al igual que el Metro, no es un proyecto de un gobierno, es un proyecto de país y es urgente. Y es nuestro deber opinar sin apasionamientos y apoyar a que llegue a su mejor diseño, para beneficio de todos.