Tareas pendientes

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella, 26 de agosto de 2012 

Hoy culmina, después de muchos meses de preparación, negociación, evaluación y planificación, la VIII Feria Internacional del Libro de Panamá. Este año Francia fue el país invitado, todo un lujo y que puso, a través de su digno representante en Panamá —con todo y elecciones, cambio de gobierno, de presidente y de partido gobernante— sus mejores esfuerzos, recursos y talentos, en lograr, junto a la Cámara del Libro, un evento que ha roto paradigmas, estadísticas y sobre todo, expectativas.

Cuando nadie creía que sería posible, después de las dos últimas ferias, donde había decaído la calidad y la oferta, en esta oportunidad se lograron conjugar manifestaciones tan importantes y relevantes para la cultura general como la filosofía, el periodismo de investigación, la literatura, la música, el talento nacional, los nuevos escritores, los proyectos a futuro, la gastronomía, la moda y hasta los deportes, en un solo recinto, que a veces creíamos que se nos caía a pedazos.

La inauguración fue un despliegue de logros y de tareas pendientes. La presidenta de la Cámara del Libro, poseedora de una sólida cultura no solo agradeció a los que apoyaron sino a los que no apoyaron, por el reto que ello representa para las futuras ferias. La ministra de Educación asumió un gran compromiso, por el entusiasmo que le producen medio millón de cuentos que han sido el resultado de un concurso que ella lanzó a raíz de un evento de las academias que se verificó en Panamá el año pasado. Y todos estamos pendientes que cumpla su palabra, porque en la educación y la cultura está el progreso del país. Enhorabuena por el poco apoyo que tuvo la feria, destacado y puntual, y por lo mucho que se puede justificar de las cifras que arrojen sus resultados.

Los hitos que se destacaron, y que los que lean temprano este artículo todavía pueden ir a ver son, para el pabellón infantil, el Museo virtual del Louvre, que te lleva a una visita por los tesoros de ese centro cultural de la ciudad luz, donde todos quisiéramos haber estado, relatado por jóvenes voluntarios que fueron entrenados para narrar esa aventura. La puesta en escena de El Principito, la obra emblemática de literatura francesa, además de las estupendas conferencias sobre los más importantes pensadores franceses, como Sartre, De Beauvoir, el Marqués de Sade, Rousseau, y una visión de la literatura del premio Nobel de Literatura que vivió entre los indios emberá, JG Marie Le Clezio.

Destaca la intervención del filósofo francés Emmanuel Jaffelin, que presentó su libro Elogio a la Gentileza, una apuesta para la bondad en vez del castigo sobre la cual hace falta ahondar. Jaffelin tuvo la oportunidad de visitar, gracias a la receptividad del director del Sistema Penitenciario, las cárceles La Joya y La Joyita y sobre esa experiencia aún hay que conversar mucho y aplicar otro montón.

Varios famosos escritores y periodistas se robaron el show en la feria, como fueron Javier Moro, el último premio Planeta por El Imperio eres tú —la historia novelada de Pedro I de Brasil—, Carmen Posadas, que llegó como un halo a la feria para salir de la misma forma, a hablar de sus razones para escribir (Carmen es la autora de Pequeñas Infamias, también Premio Planeta e Invitación a un Asesinato, ), Jean Francois Boyer, periodista de investigación, a quien este diario le ha dedicado sendas entrevistas. Bertrand Rosenthal, reportero de guerra que viene de vuelta de todo y al que el hotel Sheraton trató como si fuera un delincuente. Entre los panameños muchos conocidos se lucieron y otros se atrevieron a publicar por primera vez, lo que es un gran mérito.
Valió la pena el esfuerzo y el empeño y eso demuestra que cuando las cosas se hacen con visión de país, al final son para beneficio de todos. Esperemos que la próxima versión de la feria sea aún mejor.