Así lo vivimos

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 2 de diciembre de 2012 

Guadalajara, Jalisco, México — Es cada vez más común que los expresidentes de un país escriban sus memorias, pero muchas veces, éstas no son buenas o verídicas. Lo que acostumbran los mandatarios es recoger lo bueno que hicieron, pero no se atreven a pedir perdón por los errores que cometieron. Ricardo Lagos, expresidente de Chile, que nos honró con su presencia en la Feria del Libro de Panamá en 2005 estuvo en esta FIL de la capital de Jalisco, presentando no uno sino dos de sus libros, Así lo vivimos y El Siglo que despierta, éste último producto de largas conversaciones con el escritor recientemente fallecido Carlos Fuentes, que demuestra la profundidad de ambos pensadores ante el desastre del acontecer y hurgan en el futuro, en lo que nos espera. 

Así lo vivimos destaca la vía chilena hacia la democracia, en la voz autorizada de un abogado, PhD en Economía de la Universidad de Duke y presidente de Chile entre 2000 y 2006. Lagos fue uno de los líderes del proceso que se gestó para recuperar la democracia en su país en los años ‘80 y fundó el Partido por la Democracia. Cuando se logra deponer por los votos a Augusto Pinochet mediante el famoso referéndum del SI y el NO en 1988 y asume la presidencia Patricio Alwyn, Lagos fue ministro de Educación y, posteriormente, durante la gestión de Eduardo Frei, se encarga de Obras Públicas. Su presidencia consolidó esa transición que debió ser dolorosa y sobre todo, rencorosa, pero que logró el crecimiento y la estabilidad de la que ahora mismo goza su país.

El libro es una obligante referencia a analizar los porqué del golpe que depuso a Salvador Allende, el papel que jugaron las políticas económicas de los Chicago Boys y cómo lo hacen prisionero de Estado al propio Lagos y sus primeros días en la cárcel —que no fue directo al batallón de fusilamiento por obra y gracia de un antiguo estudiante suyo— y cómo su madre, con una voluntad indoblegable, lo fue a visitar a la cárcel y se quedó hasta que la dejaron verlo. El libro es rico en referencias a los momentos trágicos que vivió ese país, el más civilizado de América Latina, pero que se permitió tener la más sanguinaria y cruel dictadura militar.

La urbanidad y la educación que hacen gala los chilenos nos dieron una lección al mundo y es así como Lagos abunda en los temas económicos y sociales, que tanto marcan a los países y deciden sus sistemas de gobierno. Es incongruente que a los inversionistas les vaya bien y que los pobres sufran y sean más pobres. ‘Hay que buscar el equilibrio y Ricardo Lagos nunca ha cejado en sus esfuerzos por combatir las persistentes desigualdades de Chile y el mundo’, señala Bill Clinton, a quien correspondió el honor de hacer el prólogo de este libro. Así lo vivimos recoge memorias apasionantes y por momentos inspiradoras, que siguen el rastro de la tortuosa evolución de Chile desde el caos de la presidencia de Salvador Allende a la represión salvaje, pero ordenada del régimen de Pinochet.

Esa vía o retorno a la democracia, simbolizada en la campaña del referéndum como un arco iris, merecía ser analizadas en lo singular del proceso que atravesaron los chilenos para recuperar la vía democrática, las medidas que se han ido tomando para perfeccionarla y los desafíos pendientes.

Bill Clinton remata en la contratapa que ‘aquellos lectores que están familiarizados con la historia del resurgimiento de Chile desde su capítulo más oscuro descubrirán nuevas facetas sobre la revitalización nacional y el papel que en él jugó este extraordinario hombre de Estado’.