Emoción por escuchar a Ángeles Mastretta

Guadalajara está de fiesta

‘La emoción de las cosas’ de Ángeles Mastretta es una de las tantas actividades que suceden en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Nueve días de conversatorios, debates, incluso de conciertos

LITERATURA

MARIELA SAGEL / ENVIADA ESPECIAL

ego@laestrella.com.pa

Ego, La Estrella de Panamá, 29 de noviembre de 2012

Algo que tiene la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la cantidad enorme de escritores que reúne. La autora de ‘Mujeres de ojos grandes’ bajó del avión directo a presentar su nuevo libro.

GUADALAJARA. El auditorio Juan Rulfo no sólo ha aglutinado a cientos de personas para rendir homenaje a Elena Poniatowska, Carlos Fuentes y Fernando del Paso, también fue el escenario donde una de las escritoras más reconocidas de México (y también más queridas) presentó su último libro, La emoción de las cosas, un título hecho de atisbos, al cual no pudo ponerle orden. 

Ángeles Mastretta, de Puebla –y de Italia— llegó con una tardanza que empezaba a impacientar un poco al público. En el escenario no había más que un micrófono y el programa no definía quién presentaría a la escritora.

De pronto en el Juan Rulfo se escuchó un gritó: ‘¡Hola chicos!’ Era Ángeles Mastretta, subió de dos zancadas las escaleras de la tarima.

Una mujer menuda, esbelta, hermosa y llena de vitalidad, a sus 63 años, contó que por su culpa y la de Aero México llegó tarde y que había pedido que su presentación fuera la última de la noche porque así se podía quedar platicando con la audiencia cuanto quisiera sin que la echaran de los predios.

La emoción de las cosas es un libro muy íntimo y en ocasiones nostálgico de relatos sobre la vida de la escritora y periodista, algunos que te llevan a desternillarte y otros que te sacan lágrimas.

En cada uno de esos relatos, la autora de Arráncame la Vida (1985) —obra que fue llevada al cine por el director Roberto Sneider en 2008 y tema de un corrido que ella en una ocasión cantó en el escenario del Auditorio Nacional de México con Joaquín Sabina (en contra de la voluntad de su marido)— profundiza en las alegrías, las tristezas, las incertidumbres que componen la vida en su conjunto.

ESENCIA

La lectura de éste último libro de Mastretta acerca al lector más a su mundo narrativo y, de cierta manera, a entender el esfuerzo, el dolor y la alegría de crear un mundo a través de la palabra.

Sin guión, Ángeles Mastretta conversó sobre el libro: las intimidades que allí se pueden leer, especialmente la parte que se refiere a la foto de la portada (donde aparece ella con su hermana Verónica), los imponderables que hubo antes de que se tomara esa foto, la cual ella encontró muy cursi, según dijo.

De la lectura de su libro, deliciosa, se puede destacar la minuciosa descripción que hace del pasado de su padre, inmigrante italiano que nunca quiso hablar de su vida en la vieja Europa, y de cómo llegaron a encontrarse, ella y su hermana, con una novia anterior de su progenitor.

Otra instancia es la del día que se casó con su marido, después de 30 años de feliz convivencia, y en otra de cómo su hija la previno que ella se diera cuenta de que ellos, sus hijos, no creían en Santa Claus, porque como dijo: ‘para qué le iban a quitar [a ella, su madre] la inocencia’.

Con este libro, Ángeles Mastretta asciende un escalón más en su brillante carrera, desde el cual hurga en los recuerdos de la familia, la memoria y la literatura.

Al final de la presentación y por insistencia del público, se envalentonó y cantó.