Hace 23 años

MARIELA SAGEL 
El Siglo, 17 de diciembre de 2012
 
Esta semana se cumplen 23 años de la trágica, sanguinaria e innecesaria invasión que perpetró Estados Unidos contra este país, acto que la historia no ha evaluado en su real dimensión y, como resultado, no se ha calibrado el impacto que tuvo. Más grave aún, hubo panameños que recibieron con júbilo tal acción y la generación que apenas nacía —y la posterior— no tiene idea por qué ocurrió ni mucho menos, las excusas que tuvieron sus ejecutores para llevarla a cabo.

Es curioso que sigamos repitiendo que la invasión pretendía sacar a Manuel Antonio Noriega del poder y eliminar las Fuerzas de Defensa de Panamá. Al general Noriega se le pudo sacar del poder de cualquier manera —y los gringos saben muy bien cómo descartar a quienes ya no le sirven— y las Fuerzas de Defensa han sido reinstauradas casi que por arte de birlibirloque por uno de sus más acérrimos opositores. Es imposible aceptar que tuvieron que venir 26 mil soldados a sacar a un hombre que andaba escondido hasta en un cementerio y que prometieron una ayuda económica que nunca se materializó, sino por el contrario, se impuso una política económica que busca siempre lo ancho para el imperio y lo angosto para las repúblicas bananeras.

La invasión de Panamá es una materia pendiente para historiadores, para académicos y para el público en general. Demostrar cómo se ensayaron las armas que servirían para las posteriores guerras en el Medio Oriente. Cómo cobraron Estados Unidos los dineros que el bloqueo económico que nos impusieron desde 1988 nos obligaban a adeudarle. A pesar de que se han escrito muchos libros sobre la invasión, hace falta un análisis desapasionado y objetivo de su verdadera cara, sus verdaderos propósitos y el rostro real del Gobierno que ostentaba el poder y que en teoría fue el objetivo para que nos invadieran.

No se sabe a ciencia cierta cuántos murieron en esa invasión. Y parece que a nadie le importa. Ahora que nos quieren quitar hasta la identidad nacional, estamos en vías de extinción los que aún recordamos la madrugada del 20 de diciembre y el desasosiego que produjo saber que estábamos siendo víctimas de una despiadada acción militar.

Si vamos a conmemorar los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur por un español (cuando ya los indígenas que aquí vivían se bañaban en él), empecemos a preparar el cuarto de siglo desde que nos invadieron, al igual que el medio siglo de la gesta patriótica del 9 de Enero de 1964.