Responsabilidades compartidas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá,  18 de noviembre de 2012

Tengo pendiente este tema desde hace más de tres años, concretamente desde que en marzo de 2008 se celebró el Congreso del PRD. Allí le aconsejé —sin que me lo pidiera y por supuesto, sin que me hiciera caso— al entonces aspirante a la Presidencia de ese colectivo, Dr. Ernesto Pérez Balladares, que declinara a favor a la Ing. Balbina Herrera, para no polarizar las fuerzas, y que ante eso, ella seguramente se postularía para la Alcaldía.
Tan pronto se conocieron los resultados, Juan Carlos Navarro sacó su propaganda como aspirante a candidato a presidente y en las elecciones primarias, celebradas en septiembre de ese año, perdió ante la que hoy hubiera sido alcaldesa y nos hubiera ahorrado tres años de desmadres en la comuna capitalina.

El panameño está acostumbrado a votar en contra, y por ende, le tocaba el turno, como si fuera un juego, ganar la presidencia al Partido Panameñista, cuyo candidato era Juan Carlos Varela. La codicia y manipuleo que prevaleció en cada uno de los protagonistas de esta mala obra que hoy vemos con espanto miraban su propio acomodo, y es así como después de decirle burro a Varela, Ricardo Martinelli se alía con él al abrigo de la Embajada gringa, el mismo sitio donde hace una semana se paseaba y los invitados salíamos huyendo. Si se hubiera seguido el juego tradicional, Varela hoy sería el presidente, Balbina la alcaldesa y Navarro el seguro futuro presidente.

Pero como se alteró el juego (y se manipuló), se celebraron unas bodas cuya luna de miel terminó en hiel, cuando los arnulfistas, que se rompían el pecho defendiendo a Bosco y los desmanes de los locos, nombraban a los menos capacitados en puestos diplomáticos y respaldaban todo lo que presentara el Legislativo, —por acomodarse al poder—, y después, como quien desecha lo usado o lo que no necesita, los echaron.

Ahora todo es malo y nadie rescata las fotos en las que salían en las vallas publicitarias, abrazados. No tienen derecho para que hoy estén en la posición que están, todo el día despotricando contra el gobierno cuando ellos fueron arte y parte de este desastre y encima, fueron cómplices de muchos delitos.

Por el PRD las cosas tampoco han estado bien, por el contrario, es una vergüenza que se haya llegado a los extremos que se llegó, tanto en la campaña del 2009 como en la pelea por el CEN y ahora, que un grupo desplazó al otro, siguen con esa sacadera de trapos sucios. En verdad que nuestra clase política da pena, y me incluyo, porque mal que bien, formo parte de un colectivo, pero no soy ciega ni irresponsable para dejar de criticar lo que veo mal en todo este manejo.

Bien decía el Padre Jorge Sarsanedas en su reciente artículo en este diario, ‘Masoquistas o tontos’: ‘¿Cómo es posible que tantos hayan votado por él y nadie se diera cuenta del tsunami que se nos venía encima? ¿Nadie sospechó del desastre que habría?’. Para el que me quiso escuchar y también el que no, yo sí sabía lo que sería este lustro, pero no me imaginaba que llegaría a tanto descaro y lo peor, que nosotros lo aguantáramos. El mejor manejo que ha tenido el presidente ha sido el de los que saben cuándo sacarlo de escena para que no la siga embarrando.

De todo lo que ha ocurrido y lo que está por ocurrir, que no se vislumbra nada bueno, somos responsables todos: los unos por inclinar la balanza, los otros por votar en contra, los más por hacerse los locos y los que no tuvimos otro remedio que votar por la que se consideraba una mala opción, por dejar de señalar los desaciertos y permitir que se sigan repitiendo mentiras.