Seguridad ciudadana

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 26 de noviembre de 2012

El programa FLACSO Panamá convocó a un foro sobre seguridad ciudadana, en el que un grupo de personas pudimos escuchar los fundamentos conceptuales en temas de seguridad por parte de un experto de Naciones Unidas, la experiencia del comisionado retirado Alvis Santana sobre la educación y la urgencia de comparar estadísticas, el rol de la Iglesia en la sociedad y las directrices del programa Ventana de Paz, de Naciones Unidas, que enfatiza en que hay que mejorar las condiciones y calidad de vida y la urgencia de combatir el miedo que se apodera de nosotros ante la falta de seguridad y lo avasallador del ritmo de vida en la ciudad.

Es muy significativo que todas las ponencias coinciden en que solamente el liderazgo comunitario, en el que deben estar presentes todos los actores, incluyendo la Iglesia, puede traer paz a una población que siente gran incertidumbre tanto por su seguridad física como por su seguridad económica, ante el galopante aumento de precios en todos los insumos básicos, la canasta alimenticia y todo lo que en eso devenga.

Las Naciones Unidas han estudiado mediante estadísticas que América Latina es la región del mundo que más se ha afectado por la falta de seguridad, donde el aumento de la delincuencia ha desplazado en importancia al desempleo.

No hay una correlación necesaria que indique que a mayor desarrollo humano se garantiza más seguridad. Honduras, por ejemplo, es uno de los países que mayor índice de violencia arroja, y tiene altos niveles de pobreza, sin embargo, en Bolivia también hay pobreza, pero no hay tanta violencia. En México, hay regiones muy violentas, claramente identificadas y otras que están exentas de ella.

Todas estas disertaciones son alentadoras, pero no son más que tiros al aire si no van acompañadas de una convergencia de políticas públicas, que trasciendan las gestiones de gobierno. Y deben empezar por los gobiernos locales, la descentralización de los mismos y el empoderamiento de ellos en cada uno de sus escenarios.

Todos los ciudadanos tenemos derecho a vivir seguros y sin miedo, dentro de las reglas de la democracia, confiados en la responsabilidad del Estado y su consecuente colaboración, debe haber igualdad y el apoyo político que da continuidad a las políticas públicas. No hay recetas para cada país, pero sí la certeza de que el crecimiento del mismo no trae consigo automáticamente la garantía de una seguridad ciudadana. Las decisiones deben tomarse en base a evidencias, no a mitos.