Una voz de mujer en tierra de machos

FIL GUADALAJARA: PRIMERA ENTREGA

MARIELA SAGEL

facetas@laestrella.com.pa

Facetas, La Estrella de Panamá, 2 de diciembre de 2012

La feria literaria rindió homenaje a Elena Poniatowska. La autora que en su país ha conmovido a mujeres y hombres por igual

Aunque ella ya había hecho su aparición en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) el día de la apertura y en el primero de los cinco homenajes que se le rindieron a Carlos Fuentes, Elena Poniatowska sigue siendo tan popular como para suscitar una ovación de pie al entrar al Auditorio Juan Rulfo.

Cumplió 80 años en mayo y sigue produciendo, escribiendo, opinando y sobre todo, militando en el marco de su ideología de izquierda que comparte con el dos veces candidato a la presidencia de la república mexicana, Andrés Manuel López Obrador, (AMLO para los mexicanos).

En un homenaje que le rindió la FIL estuvieron en la mesa principal Rafael Barajas (alias el Fisgón), Jesusa Rodríguez y Juan Villoro, brillante interlocutor, escritor y periodista mexicano que la catalogó como ‘la Adelita de las letras mexicanas’, en alusión a las mujeres ‘soldaderas’ que participaron en la Revolución Mexicana. Uno de los méritos de Villoro es haber logrado el mejor retrato hablado del país a través de sus entrevistas.

Fue una velada espléndida, llena de emoción y de pasión política. Para todos es conocida la abierta oposición que mantiene la autora de La noche de Tlatelolco hacia los partidos que se alternan el poder en México (el PRI y el PAN) y su defensa a ultranza del partido que reclamó por seis años haberle ganado a Felipe Calderón. 
 

 

 

 

 

 

 

 

Elenita vino a México a escucharlo, entenderlo y posteriormente, traducirlo en sus obras, en ‘el sentido contrario que los conquistadores españoles, vino para apapacharlo y México se acurrucó en sus brazos’. 
EN PAÍS DE MARIACHIS

Elenita, como le dicen todos, o la ‘Poni’, nació en Francia y su padre era descendiente directo del Rey Estanislao II de Polonia. Al nacer recibió el nombre de Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor y el título de princesa. Su madre era mexicana y llegó a este país en los albores de la Segunda Guerra Mundial y para ser ‘más cabrona que bonita’, como le dijo el Fisgón, –sin escatimarle la belleza, que aún la mantiene resplandeciente— para convertirse en la voz de las mujeres en un país de machos. De hecho, algunas de sus obras se dice que son responsables del llanto de uno que otro hombre.

La noche de Tlatelolco es el testimonio más completo y más emocionante sobre el movimiento estudiantil que cambió la historia de México en 1968, en la plaza que lleva el nombre homónimo. En esta versión de la feria ha salido a la venta una edición especial, con un prólogo de la autora y más de 100 fotografías sobre un crimen de estado que marcó a muchas generaciones.

Rafael Barajas le rindió homenaje a través de una serie de dibujos animados estilo Disney, y llevaron por título La Princesa Selena. La historia es contada en una elegante, divertida y burlona secuencia de imágenes, salpicadas de anécdotas que producen una agradable sensación de celebración.

En el cómic se cuenta que la maldición que le lanzó la bruja maléfica a la princesa fue vivir en un país tercermundista, pero ella se convirtió en reina esa noche en su homenaje. Algunos personajes recuerdan a figuras relevantes de la política mexicana. Un dragón tenía un copete, similar al que hoy luce el presidente Peña Nieto.

Más mordaz y más política fue Jesusa Rodríguez, directora de teatro, guionista y actriz, muy conocida por sus espectáculos polémicos en la capital de México, –su local El Hábito era famoso–. Vertió un montón de sátiras hacia la nueva pareja presidencial de Los Pinos (apenas el primero de diciembre se estrenaron los Peña Nieto en la residencia oficial de México), donde insistió hasta la saciedad que la televisión no puede imponer a un candidato.

Los mexicanos no le perdonan al hoy presidente que patinara tan feo el año pasado cuando confundió los títulos de los libros de Carlos Fuentes y Enrique Krauze, ya que en México los escritores son absolutamente venerados. En las redes sociales se veían ir y venir los chistes sobre el presidente con pose de actor en un país donde, según Juan Villoro, se pasa de la dictadura perfecta a la caricatura perfecta.

Al hablar Elenita, con su voz pausada, –que el año pasado, cuando presentó su novela Leonora, que narra la vida de la pintora Leonora Carrington cantó el bolero Tiempo, de Renato Leduc,– demostró la templanza de su espíritu, al exigir que la feria tiene que seguir siendo la mejor de Iberoamérica y tocó el tema sensitivo del premio concedido a Alfredo Bryce Echenique, que le fue entregado en Lima. Elena considera que el autor peruano debió renunciar al premio porque ‘la cultura no puede estar al margen de la ética’.

La princesa Elena recordó un aforismo de Luis Cardoza y Aragón: ‘México es tan fuerte que los mexicanos no han podido acabar con él’.