Agenda para el nuevo año

MARIELA SAGEL
El Siglo, 31 de diciembre de 2012
Montreal, Canadá. Hoy termina el año 2012 y el mundo no se acabó, como habían anticipado los mayas. Cuando uno se pregunta qué nos deparará el nuevo año, pensemos en que nos ofrecerán 365 oportunidades y que no las debemos desperdiciar.

Oportunidades para crecer en lo personal, espiritual y familiar, que es más primordial que en el bienestar económico, aunque este también es importante. Personalmente ser mejor con los que están más cerca —y también lejos—, con el peatón que se nos tira encima, con el que no da paso en un tranque, con el que da asco porque avienta la basura fuera de la ventana del carro.

En lo espiritual, cultivando nuestro ser interior a través de lo que más nos satisface, sea leer, rezar, escribir, compartir, hacer voluntariado o hasta coser. Las manualidades se consideran terapia ocupacional y nos brindan mucho bienestar.

En lo familiar, buscando la armonía en casa, con los seres más cercanos, comprendiendo que no son a imagen y semejanza nuestra y precisamente por eso, no debemos tomar posiciones que nos vayan a confrontar. La tolerancia aquí se impone por encima de todo.

El bienestar económico es fundamental para que nos sintamos seguros, pero no lo es todo. Hay tanta gente que es tan pobre que solamente tiene dinero, y muchas veces, ese dinero no puede comprar la compañía, la salud y hasta los sentimientos. Pero bien utilizado es un apoyo a la seguridad personal y familiar.

De manera colectiva, es importante que nos preparemos para un duro año preelectoral, durante el cual veremos casi todo lo que ni siquiera nos hemos imaginado por parte y parte, y ante eso debemos armarnos de paciencia y ser asertivos, cualquiera que sea nuestra participación en la comunidad. No podemos aceptar esos ‘shows’ de llamadas a un programa de televisión para desprestigiar a una persona, por el simple hecho de no estar de acuerdo con ella. Mucho menos ser parte de campañas de difamación o sucias, que seguramente en el 2013 van a estar a la orden del día.

Los panameños hemos sido señalados como los más felicianos del mundo, lo que puede interpretarse como que somos unos grandísimos idiotas —si tomamos las palabras del premio Nobel Vargas Llosa textualmente—, pero no por eso vamos a andar por la vida comportándonos como tales. Veamos cada día que se nos presenta este año como una oportunidad de crecer, para uno mismo y para el país.