Aquel 9 de enero

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.compa.

La Estrella de Panamá, 13 de enero de 2013 

El aniversario 49 de la gesta del 9 de enero no pasó desapercibida este año, por varios factores que incentivaron la masiva participación de los panameños en diferentes jornadas que se llevaron a cabo, aunque la fecha cayó en un día laborable. El acto organizado en el Nido de Águilas, el Instituto Nacional, de donde salieron los estudiantes hacia la Escuela Superior de Balboa en ese aciago día de 1964, a izar la bandera, dio la campanada, y de allí se congregó un grupo en las faldas del cerro Ancón, para ascenderlo, otro grupo numeroso se hizo presente en el monumento que se erigió en la cerca que dividía la Zona del Canal del territorio de Panamá, y la Universidad de Panamá tuvo de orador al Prof. Luis Navas con un extraordinario y didáctico discurso.

Lo interesante que ha sucedido este año es que todas las corrientes, sean partidistas, ciudadanas o de otra índole, conmemoraron la fecha, lo que nos reafirma la esperanza que todavía estamos a tiempo para rescatar la identidad nacional, aunque se quiera echar al olvido la historia por medio de decretos ministeriales. Incluso el municipio realizó su acto protocolar en el Jardín de Paz, con la manifiesta ausencia de los conspicuos representantes del gobierno, que la noche anterior estuvieron muy ocupados eligiendo la reina del carnaval de la City, siendo abucheados por el público.

Una alarma se disparó al llegar al monumento a los mártires, que fue construido con donaciones personales, ya que se había marcado el área con cruces fluorescentes y se conoció que se planeaba demoler para construir un paso peatonal allí, por decisión del soberano presidente de los diputados. La indignación de los asistentes al acto organizado por la Junta Comunal de Ancón y el Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Nacional fue tal que incluyó un cierre simbólico de la transitada Avenida de los Mártires y en la tarde puso en corredera al Ministro de Obras Públicas, que negó que se contemplara hacer allí un puente elevado.

Sin embargo, al día siguiente del acto, cercaron el monumento y la concesión ya fue otorgada al constructor brasileño que se beneficia de todos los contratos.

Pero el 9 de enero también se realizó una conferencia de prensa de los abogados de los muchachos quemados hace dos años en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, en conjunto con la Alianza Ciudadana, Justicia y Paz, Ceaspa y el comité de apoyo a los quemados, denunciando que el caso está estancado en el Segundo Tribunal de Justicia, que tanto la Policía Nacional como las autoridades han entorpecido la investigación e impuesto tácticas dilatorias. Lo más grave de este atroz hecho, que estremeció a la comunidad al ver cómo murieron quemados vivos cinco jóvenes y dos han sobrevivido con quemaduras que les han impedido llevar una vida normal, es que no se han dado los cambios en el sistema penitenciario de adolescentes ni adultos, en abierta violación a los derechos humanos.

El expediente de este caso ha caído en el limbo jurídico que es nuestra administración de justicia, sin que se vislumbre que se le vaya a dispensar un trámite ya no expedito, pero trámite al fin. Nacional e internacionalmente, las sociedades no pueden permitir que hechos barbáricos como estos queden impunes, se impone exigir justicia para poder cumplir con Leyes, Convenciones y Tratados de derechos humanos de la población de adolescente y jóvenes en Panamá. Urge también, entre otras, la derogatoria de la inconstitucional Ley 74 de 2010 que crea un blindaje jurídico en favor de los abusos y el uso excesivo de la fuerza de los miembros de la Policía Nacional, dice el comunicado dado a conocer ese día.

No perdamos de vista este caso de injusticia y crueldad que no tiene parangón en nuestra historia. Los mártires murieron de bala, no permitamos que mueran de olvido. Igual que estos chicos, que murieron quemados, exijamos que se les haga justicia.