Eslóganes de antaño

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 3 de febrero de 2013 


La fiesta más importante de los panameños, como se repite incesantemente, es el carnaval. Que a mí no me atraigan particularmente no es óbice para que aprecie el fervor, la dedicación y hasta pasión que sienten la mayoría de mis compatriotas por estas celebraciones. Este año estarán dedicados a las celebraciones del Quinto Centenario del descubrimiento del Mar del Sur, como si realmente Vasco Núñez de Balboa hubiera descubierto el Pacífico, cuando nuestros indígenas gozaban de sus aguas desde mucho antes que pisotearan nuestras tierras los conquistadores que vinieron ‘con la espada y con la cruz’. Y también con otras cosas nada edificantes.

Este año, el delirio se conjuga con la coincidencia del inicio del año escolar, y los padres responsables se están asegurando comprar con antelación los útiles y uniformes de sus pelaos, antes que derrocharlo en guaro y campana. La selección de la reina se vio empañada por la declinación de la princesa, quien aseveró que la elegida no respondió adecuadamente a la pregunta que le hicieron y que ellas son las ‘embajadoras’ del país en determinado momento. Lo más lamentable es que la selección de la reina se realizó justo entre el día puente (7 de enero) que conmemoraba el 9 de Enero y esta fecha, y en ella se dio rienda suelta a la euforia lumpenizante de la que han hecho gala las autoridades, en desprecio no solo a la historia, sino a las manifestaciones culturales. No hay dinero para apoyar importantes actividades como la Feria del Libro y otras citas culturales importantes que elevan la educación del país, pero sí para derrocharlo en esos cuatro días de desenfreno.

Que los carnavales atraen turistas es un disco que está rayado y no vende. Más venden los carnavales del interior, que todavía conservan un poco de la tradición. No me imagino cómo harán para combinar este año lo del quinto centenario con el eslogan que se han traído por los pelos, supicucu, sin que la bola donde Balboa tiene su bota puesta no salga pateada como pepita de guaba, empujada por un chorro de agua que escupa un tanque cisterna en la Cinta Costera. Se debería conocer cuánta agua se desperdicia en esos culecos que arrojan escenas lamentables de mujeres en hot pants (#much hot) y hombres borrachos. Se estima que llegarán 21 mil turistas, pero cuántos de ellos van a ver realmente lo que es un carnaval está por verse. A la Feria del Libro entraron casi 100 mil personas y eso no fue incluido en las atracciones de la Autoridad del Turismo.

En cuanto al eslogan que están usando, no tiene 500 años como la historia del descubrimiento, pero es de la época que decíamos ‘a go gó’. Puede que nos estemos antecediendo al año que se nos viene encima y que las próximas celebraciones carnestolendas tengan un eslogan electorero, como el de ‘los locos somos más’. Nadie sabe qué rumbo va a tomar este país tan supicucu en el que vivimos.

Toda esta euforia precarnaval ha tratado de disimular los vergonzosos actos que protagonizaron los diputados esta semana para blindarse y poner en vigencia la ley anti tránsfuga, y así prevenir una estampida de los mismos que saltaron por conveniencia en este período. De igual forma, la vergüenza centroamericana que nos ha devuelto al foro del Parlacen, después que lo calificaran como una cueva de maleantes. Según el Proyecto Elites Parlamentarias Latinoamericanas (PELA), apenas 30% de los parlamentarios latinoamericanos ha militado en dos o más de un partido político. Debe ser que ese porcentaje refleja totalmente a Panamá.

Mientras tanto, se avanza en consensuar el Pacto Ético, con la reticencia de uno de los partidos más conspicuos en campañas sucias y negativas. Estaremos preparados para la peor de las campañas, bien supicucu.