Los convidados de piedra

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 10 de marzo de 2013

Tal como se anunció y planeó, bajo la organización del Forum de Periodistas y el liderazgo de la Iglesia Católica, se firmó el Pacto Ético Electoral ante un público que rebasó las expectativas. El discurso del magistrado presidente del Tribunal Electoral ha sido elogiado por la puntualidad en los señalamientos, en el que conmina al Fiscal Electoral a reducir el plazo que se tomaría esa institución —que parece que no existe—, a emitir concepto sobre determinada campaña o mensaje político que se paute y se considere sucia y/o negativa. Vale la pena leer esta exposición del magistrado Pinilla, que no dejó de sorprendernos por lo contundente que fue.


A la firma acudieron todos los partidos políticos y sus más conspicuos representantes, menos el CD y el Molirena, aunque los fundadores de ese defenestrado partido sí estaban presentes. También los representantes de medios de comunicación lo suscribieron. Se notó la ausencia de todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de la contralora general y de todos los representantes diplomáticos. El flamante nuevo canciller organizó, a propósito, su estreno en este nuevo puesto ante el cuerpo diplomático precisamente a la hora que se suscribiría el Pacto. ¿Alevosía, premeditación, o ambas?

Tampoco lo firmó el Sindicato de Periodistas de Panamá. Algunas autoridades que caen en el señalamiento de ser ‘convidados de piedra’ se hicieron presentes, sin emitir ningún concepto. Testigos de honor fueron los tres expresidentes inmediatos vivos, aun que la señora Moscoso era otra convidada de piedra, pues es de todos conocidos que está en abierta oposición a su partido y entiendo que negoció hasta el último momento su presencia, que fue tardía y anodina.

Muchos de los aspirantes a candidaturas independientes se hicieron presentes y el evento sirvió para estrechar los lazos entre copartidarios, adversarios políticos y la sociedad civil. Mi felicitación particular a Maribel Jaén y Rosita Abad por sus desvelos.

Para entender lo que es ser un convidado de piedra debo referirme a que es el que en una reunión está de sobra o es una figura decorativa porque no interviene, ya sea porque no entiende o está a disgusto. Es una frase legendaria que por un lado nos lleva a los escritos de Tirso de Molina, autor del siglo XVI del Burlador de Sevilla y por el otro a recrearnos con las óperas Don Giovanni de Mozart y Don Juan Tenorio de José Zorrilla. Más recientemente, Jorge Edwards, el escritor chileno que es actualmente embajador de su país en París y que, a pesar de ser de la rancia aristocracia chilena, se burla de ella en todas sus obras, lo usa de título y en ésta muestra la ruptura en el orden que ha privado en los clanes familiares, lo que supone una revolución en la que los transgresores sufren y los que no, se sienten amenazados. Le rinde un homenaje precisamente al Burlador de Sevilla.

Pues los convidados de piedra de este país son varios, que están a veces presentes y la mayoría ausentes y no rinden cuentas: la zarina anticorrupción, la contralora, la defensora del pueblo, incluso el fiscal Electoral, que seguramente escuchó el mensaje contundente del magistrado Pinilla sin que vaya a producir ningún resultado. Hubiera sido el colmo que no asistiera y de haberlo hecho, la comunidad entera lo habría repudiado. En medio de la atención mundial por el anuncio de la muerte del presidente de Venezuela, esta firma ha atraído los ojos sobre nuestro país y la campaña que se avecina.

Ahora el presidente dice que ‘puede que lo firme’. Él era el indicado para presidir ese acto y su desplante solo se puede considerar como un anticipo a lo que será esta campaña electoral: sucia y negativa.