Nada ocurre por casualidad

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 7 de abril de 2013

Después de una semana de sobresaltos diarios de un candidato que se baja, otro que se sube, una que se sospecha tira la toalla y alianzas que se especula se concretarán para tratar de rescatar que ‘los locos nunca más’, debo hacer un alto para reflexionar.
Dos o tres periodistas han sido degollados por supuesta poca sintonía con sus radioescuchas o sus lectores, anticipándonos a que los espacios de opinión libre, sin ser comprados por la chequera estatal, están en peligro. No es casual que ocurran en medio de rumores de compra de medios y control de la información. En uno de los cócteles a los que asistí en ocasión de los agasajos de mi tío Jorge Rubén, la fotógrafa de la Prensa tomó una foto exhortada por uno de los socios del bufete, y dijo tácitamente que tendría que tomar otra, porque yo no puedo salir en ninguna publicación de ese diario por órdenes superiores. Hasta allí llegan los abanderados —y autoproclamados dueños— de la libertad de expresión. Claro que me salvó de salir al lado de un magistrado al que ni la mano le hubiera dado.

Los candidatos del partido oficialista arrecian sus campañas y hacen lo imposible por hacer ‘branding’, que es invertir en su nombre y figura, porque bien saben que no van para ningún lado. El colmo ha sido la cuña del CD, donde hasta el presidente la sella con su típico audio, sin licencia de locutor. Quisiera saber si estas cuñas las paga el Estado.

Las odiosas y terribles estadísticas demuestran que a las primarias del PRD asistió una concurrencia no esperada, estando tan dividido el partido y habiendo 17 candidatos. Si vemos los votos que sacaron los 16 restantes, veremos que de esa concurrencia, una mayoría contundente respaldó a Juan Carlos Navarro. Las primarias del Panameñista se vieron deslucidas por la poca participación y el retórico final del candidato elegido, que levantó más de una interrogante de su complicidad, no solo en los 26 meses en los que cogobernaron, sino en el desmadre d el Municipio.

Lo malo es que nadie pide cuentas, ni la Fiscalía Electoral, por las inversiones publicitarias, ni la zarina anticorrupción por lo que pasó en el tiempo que se bailaba por un sueño en el Municipio, que es la presidencia chica. Lo peor es que los candidatos oficialista se están sacando la madre en estas primarias y lo que no se vio en los dos partidos que ya las celebraron, se verá en las próximas semanas, en una verdadera campaña sucia, donde no quedará piedra sobre piedra, ni familia ni vida privada que no ventilen en público. Hay que reconocer que ni el PRD ni el panameñismo hicieron mano de esa herramienta en sus campañas a las primarias.

Lo bueno es que las redes sociales, el Facebook, el Twitter, hacen conscientes a muchas personas, entre ellos muchos jóvenes, a participar activamente en las opiniones y ya no es necesario ir a un medio o escribir una columna para lanzar su opinión, a veces cajonera, sobre uno u otro tema. Cuando uno ve Debate Abierto se da cuenta que muchas personas, que ni siquiera son miembros de partidos o figuras conspicuas, vierten con crudeza su posición u opinión.

El presidente ruega en un tuit que no critiquemos, que propongamos; eso es lo que hacemos a diario, por medio de nuestras opiniones. Y que evaluamos lo que pasa, lo analizamos y tomamos decisiones, porque las casualidades no existen, son causalidades, causa y efecto, y en este caso son condenas lapidarias por una gestión que ha roto los niveles de irreverencia, corrupción y poco importa hacia la opinión pública y encima, amenazas, compra de medios y vasallaje. Es hora que despertemos del letargo y anestesia en que estamos sumidos.