Cuando leer hace la diferencia

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 14 de abril de 2013

Barcelona, España — A esta ciudad, a la que llaman ‘condal’, porque era la capital del Condado de Barcelona, no parece haberle afectado mucho la crisis que vive España, y que arroja índices de desempleo altísimos y muchos indignados. Todavía los barceloneses se dan el lujo de cerrar sus puestos de venta de bienes y servicios a la hora de la siesta, y volver una vez que hayan cumplido con esta saludable práctica.
A fines del mes se celebrará un gran acontecimiento, la fiesta de Sant Jordi, que es la conmemoración anual del Día Mundial del Libro. Dice la leyenda que un dragón tenía atemorizada a la población y Sant Jordi se le enfrentó, degollándolo, y su sangre se convirtió en una rosa roja, que él entregó a su amada. Por eso el 23 de abril se les ofrenda a las mujeres una rosa roja y ellas a su vez, al caballero, un libro. En esa misma fecha (en diferentes años) murieron tres grandes de la literatura mundial, William Shakespeare en Inglaterra, y Miguel de Cervantes Saavedra en España, además del Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano, que falleció en Córdoba, España.

En Panamá, sucede este fin de semana un importante evento que se celebra por segunda vez y es el Festival de Cine Internacional (IFF por sus siglas en inglés). Son muchas las películas que se podrán ver y apreciar durante estos delirantes días de buen cine y lamento perderme la cinta 7 Días en La Habana, en cuyo guión participó el escritor cubano Leonardo Padura, y la película NO, que cerrará el evento, y que está basada en la obra de teatro El Plebiscito, escrita por Antonio Skarmeta, autor chileno cuyas obras escritas han merecido muy buenos premios, y cuando estas historias han sido llevadas al cine, cosechado no menores galardones.

Destaco estas dos películas porque ambas, como seguramente muchas otras, recrean historias plasmadas en obras literarias para convertirlas en filmes. Hace unos días leí la entrevista que le hizo este diario al nuevo presidente del Consejo de Escritores y Escritoras, donde destacó la urgencia de que la literatura se valore en su máxima expresión y a los autores darles el lugar que se merecen en la sociedad. Si el Consejo puede llevar adelante los agresivos planes que tiene, entre ellos la Licenciatura en Historia Creativa, yo tendría esperanza en que el desenfreno consumista, donde poco se invierte en lectura, no le haga tanto daño al crecimiento intelectual de los panameños.

Como aporte a que todos los lectores conozcan a quiénes van a elegir el próximo año como sus representantes, alcaldes, diputados y presidente, La Estrella ha iniciado una serie de entrevistas con cada uno de ellos, donde la parte medular es qué libro leen, si leen actualmente uno o si han escrito uno. Es muy decepcionante ver que le falta profundidad a nuestra clase política, no tiene libros buenos a mano y algunos de los más conspicuos dicen no leer nada y no haber leído un libro hace años.

¡Y estos serán los responsables de hacer las leyes del país y conducir las comunas de los corregimientos donde vivimos!

Otra de las preguntas que se repite una y otra vez es qué lo anima a participar en política, y el cliché allí se toma por delante todas las respuestas, viéndose una constante en el manido estribillo de ‘hacer el bien al prójimo’ y ‘trabajar para los pobres’. Lo que significa que no tienen visión de trabajo para el puesto al que aspiran, solo quieren llegar y p unto, no por la responsabilidad que adquirían en servir y trabajar en proyectos concretos que mejoren la calidad de vida de las personas que viven en los circuitos y ciudades en los cuales cada uno aspira.

Es hora de exigir que los políticos sean más serios y también más leídos.