Ligeros de equipaje

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 28 de abril de 2013

Madrid, España —Mi recordado padre unía su buen humor y ausencia de quejas a la sapiencia que le daban los años vividos y a esa maravillosa filosofía de la vida a la que le unía una locuaz picardía. Solía decirnos que cuando viajamos, deberíamos revisar antes de irnos al aeropuerto tres P: pasaporte, plata y pasaje. Ahora, que ya no se imprime el pasaje sino el pase de abordar o ‘boarding pass’, la plata se ha sustituido por el dinero plástico y el pasaporte se lleva en una mano, sin que tengamos que usar esos elegantes estuches de cuero que lográbamos grabar con nuestro nombre, hay algunas otras consideraciones que observar.

Con la revisión a la que nos tenemos que someter en los puestos de seguridad de los aeropuertos, es bueno que viajemos con pantalones que no tengan bolsillos ni pretinas, para no tener ni que quitarnos el cinturón. Los leggings para las mujeres son una excelente alternativa, además de cómodos, adicionales a los juegos de ‘vellour’ que tan en boga estuvieron hace unos años. Zapatillas o zapatos con cordones son un no-no, toda vez que hay que quitarse los zapatos una y otra vez, por lo que las primeras, si tienen cierres adhesivos son buenas y los segundos mejor que sean mocasines. Un saco con bolsillos, donde uno pueda poner los PPP es ideal. Igual puede ser un jacket, un abrigo o lo que uno se quiera echar encima. Lo importante es que hay que ir cómodo. Los tiempos en que uno viajaba con tacón y medias de seda, por lo menos para mí, pasaron al olvido. No entiendo cómo pueden algunas mujeres caminar con altísimos tacones por los interminables pasillos de los aeropuertos, sin que sufran de un malestar en los pies (o varios).

Ahora uno viaja lleno de dispositivos, y ese es otro cuento. Yo suelo llevar computadora portátil, Kindle, iPad y grabadora, porque uno mis viajes a reportajes, así que el espacio para los conectores es casi igual al espacio que los dispositivos ocupan. Que si para la cámara, para el iPod, para el celular, o sea, un equipaje paralelo. A eso hay que sumarle las vitaminas y medicamentos, por aquello de que si se pierden las maletas no nos falte lo esencial, aunque se tenga que ir corriendo a comprar ropa interior. El carry on se convierte en un pequeño kit de emergencia con todos los menjurjes que uno lleva. Si son medicinas recetadas, es mejor llevar la receta para que no le caigan en pandilla los tipos de aduanas, especialmente los gringos, que han convertido sus aeropuertos en lugares inhóspitos hasta para el más santo de los viajeros. Hay consideraciones especiales también para los que viajan con máquinas como las que acompaña a la apnea del sueño y eso debe ser también agobiante.

Viene ahora el tema del estado del tiempo. En los últimos viajes que he hecho he buscado en Internet las temperaturas que se esperaban para las fechas en que estaría por esos lugares y por seguir lo que dicen casi todos los reportes he llevado un montón de ropa que ni me he puesto, ya que anunciaban frío y viajé con abrigos, sombreros y botas, que fueron de paseo. A lo único que le acierto es a Montreal en invierno, cuando nieva en forma desproporcionada y la temperatura baja a menos 30 grados. Pasa lo mismo con el que viaja a Panamá, seguro que trae ropa de verano para estar en la calle y abrigo de invierno para entrar a los lugares, esa es la regla de oro, y no falla.

En fin, es una bendición poder viajar y conocer nuevos y bellos lugares, pero hacerlo de manera cómoda y sin exceso de peso es casi un premio, que a veces no logramos, pero debemos seguir intentándolo.