La crisis carcelaria

MARIELA SAGEL 
El Siglo, 4 de noviembre de 2013
En mi espacio dominical en La Estrella de Panamá hice un recuento de la actual situación de las cárceles en nuestro país, según la Clínica de Stanford, la Facultad de Derecho de la universidad de ese nombre que está ubicada en el estado de California.

Detallaba el informe de esa entidad que la mora judicial y el hacinamiento van en aumento y que cualquier audiencia para lograr una sentencia tiene de por medio un costo. Que los internos están armados y ocurren muchos asesinatos casi semanalmente.

Una manera muy justa en que se puede prevenir lo anterior y que está contemplado dentro de la ley que rige actualmente es que la detención preventiva tenga un límite, lo que no solo agilizaría los juzgamientos, sino que otorgaría medidas cautelares que los jueces y fiscales no se atreven a dar ahora (o no quieren dar sino existe una coima de por medio).

También hace énfasis el informe, que está siendo presentado en estos días ante la Comisión de Derechos Humanos en Washington, que en Panamá se destinan demasiados presupuestos para construir más cárceles, cuando se deberían invertir esos dineros en capacitar personal penitenciario y mejorar la justicia, activar el Sistema Penal Acusatorio, implementar en conjunto con el Ministerio Público el programa de brazaletes electrónicos y otros que disminuyan el hacinamiento. No nos van a juzgar como un país con grades desarrollos si mostramos grandes cárceles, eso se traduce en un fracaso en la aplicación de la justicia.

Como país de tránsito y más con el paso y trasiego de la droga, son muchos los internos que tienen otra nacionalidad. Algunos tratados bilaterales con estados como Colombia obligan a cargar con esos presos hasta que cumplan los 2/3 de la pena, para después reservarse el derecho a escoger a quiénes se llevan. Este tipo de cláusula debería ser revisada puesto que no es justo que por haber sido capturados en nuestro suelo, tengamos que cargar con el coste que eso significa para el erario. Que se lleven a sus nacionales apenas delinquen porque muchas veces, lo hacen por motivos transeúntes, es decir, el origen del crimen no es local.

Este problema carcelario es dramático, destroza familias y es una carga muy grande para todos. Los presos son personas que comenten actos a todas luces censurables, pero no por eso deben vivir en condiciones infrahumanas. Somos indolentes ante ellos y eso debe cambiar para que podamos ser más sensibles a los daños que esta negligencia le causa a la sociedad.

‘NIAGARA FALLS’

Que todas las noches sean noche de bodas

MARIELA SAGEL

facetas@laestrella.com.pa

Facetas, 3 de noviembre de 2013

Hace 50 años Marilyn Monroe las convirtió en un destino para los recién casados. Hoy las cataratas albergan un complejo turístico diseñado para sacar el máximo provecho de su atractivo naturalCataratas del Niágara

José María Heredia, poeta cubano que nació a inicios de 1800 y considerado uno de los mejores de su tierra -nombrado Poeta Nacional de la isla- escribió una célebre Oda al Niágara, a la que se refiere el escritor Leonardo Padura en su magnífico libro La Novela de mi vida. 
Si a principios de los años 1800 las caídas de agua producidas por río Niágara causaban una impresión tan fuerte en un caribeño, ¿cómo será la que se ha llevado el resto de los visitantes, de todos aquellos que han posicionado este lugar como uno de los cinco lugares más visitados del mundo?

Ubicadas donde la provincia canadiense de Ontario se encuentra con el estado de Nueva York, las cataratas del Niágara desencadenan en el espectador emociones que van creciendo desde un aumento en los niveles de adrenalina hasta una sensación de temor.

Las ciudades que están ubicadas en las riberas del Niágara han tratado de sacarle el máximo provecho a esta capital natural. Desde el lado de Canadá estas instalaciones se pueden apreciar desde diversos ángulos: desde la torre Skylon se pueden observar ambas (la estadounidense y la canadiense). Vista de las cataratas

 

 

 

 

 

 

EL RUGIDO DE LAS AGUAS

La visita incluye un recorrido a través de unos túneles que pasan debajo de las cascadas (se puede sentir la presión del agua que cae contra el cemento). También es posible acercarse en un barco a las caídas de agua. La proximidad es tal que los turistas temen que la embarcación se hunda. Es por ellos que a cada uno de los excursionistas se le equipa con un capote. Es un buen souvenir para recordar la visita a estas cataratas de 52 metros de altura. Aunque las de Igazú, en Argentina, son más altas estas últimas son más atractivas para el turista, debido al entorno que se ha creado alrededor de las mismas.

La ciudad de ‘Niagara Falls’ gira en torno a ellas, con visitas guiadas organizadas que muestran el sitio desde diferentes puntos de vistas, incluyendo una perspectiva única desde el teleférico que cruza el río Niágara, sobrevolando las riberas de los dos país que comparten esta frontera acuática. Asimismo, las cataratas de Iguazú también convergen en dos fronteras, de Brasil y Argentina, con la diferencia que en ‘Foz de Iguazú’ las ves desde abajo y en la Garganta del Diablo (lado argentino) las vives desde arriba.

MÁS QUE NATURALEZA

La caída que produce el río Niágara en esta extendida frontera al borde de los grandes lagos genera parte de la energía que alimenta la inmensa provincia canadiense de Ontario.
Torre SkylonLas atracciones de ‘Niagara Falls’ van desde casinos hasta jardines, donde un inmenso reloj de flores (con 20 mil plantas) puede ser visitado en primavera y verano. Apenas cruzando un puente se va de un país al otro (igual que en Iguazú, que se cruza el puente Tancredo Neves), y la afluencia es muy grande en fines de semana y con buen tiempo.

Las cataratas del Niágara también tienen su lado romántico, ya que eran un destino muy común para pasar la luna de miel. Pero, desde el estreno de la película Niágara hace 60 años, con Marilyn Monroe, su popularidad a ido en ascenso. Hoy en día se estima que sus visitas anuales superan los 14 millones de personas. Al caer la noche el lado canadiense se ilumina con juegos de luces: la antesala a una velada inolvidable que arranca apenas se oculta el sol.