Banda ancha

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 27 de mayo de 2013

En mi familia somos muy dados a triangular la información, y es así como hace unos siete años mi hermana se fue al aeropuerto a buscar a mi sobrina que llegaba de México, y mientras tanto mi hija (en Montreal, Canadá) me chateó que ella (mi sobrina, en Monterrey) perdió el avión y yo le avisé a mi hermana (en Panamá) del percance. Eso era antes de que tuviéramos Blackberry chat o ‘whatsapp’, así que imagínense lo que es ahora.

Entre los nuestros le decimos ‘banda ancha’. Viajé recientemente a una ciudad estadounidense por motivos familiares y perdí mi conexión en Miami, por el estropicio que es pasar por esa migración, cuyas colas son interminables. Le avisé a mi primo por chat, en St. Louis, que a su vez iba a esperar a mi madre y mi hermana que iban en otro vuelo, y cuando le dije que ya le había avisado a mi hermana por chat y que eso era banda ancha, estaba sorprendido.

Una amiga muy querida, que vive en Viena, y cuya hija es la mejor amiga de mi hija en Montreal, me chateó que ambas estaban almorzando juntas en ese momento. Yo, a mi vez, le mandé un mensaje a mi hija augurándole buen provecho y nos reímos de la triangulación de la información. A veces la banda ancha se enriquece con fotos casi ‘en vivo’ de los acontecimientos.

Pero para lo que sí no funciona la banda ancha es para lo malo. Hace un par de noches el presidente Martinelli se alborotó en el Twitter adelantando detalles de una campaña sucia que se está gestando en vísperas de las primarias del PRD el 2 de junio. Uno de los consuetudinarios tuiteros dijo que pareciera que el mandatario se mete sus tragos y se sienta con sus amigachos a ver cómo alborota el congo. El retuiteo fue violento y si eso era lo que se quería conseguir, pues lo logró, ya que todos estamos esperando que el lomotil lo receten por tuit.

Advertí en su momento que el candidato ungido del CD debería dar muestras de hidalguía y firmar el Pacto Ético Electoral para que no pasen estas cosas, sorprendentemente abanicadas desde palacio. Parece que mi banda ancha cayó en oídos sordos, así que esperemos las peores bajezas, de lado y lado, porque en ‘guerra avisada no muere soldado’ y como decía Winston Churchill: ‘La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra solo se muere una vez’.