Constructor de democracia

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 5 de mayo de 2013 

Con un lleno completo y muchas personas de pie, se celebró el acto de presentación del libro biográfico del Dr. Ricardo Arias Calderón, de la autoría de Julio Bermúdez Valdés. El volumen, de 375 páginas, con una impecable portada entre pasta dura y ‘paperback’ que lo hacen liviano, y en la contraportada un texto del Dr. Ebrahim Asvat, era esperado por muchos, entre los que me cuento, pues sabía que el buen amigo Julio tenía varios años de estar imbuido en esta titánica labor, con la guía de Teresita, la inseparable e indispensable compañera de Ricardo. Si se dice que un gran hombre tiene detrás a una gran mujer, en este caso es a la par, en la misma línea de combate, los dos mano a mano.

Ricardo Arias Calderón
Sería impensable reseñar en este espacio un libro que ofrece tantas luces sobre el ser panameño, con menos de 24 horas de tenerlo en mis manos, pero un rápido vistazo al prólogo, escrito por el Dr. Omar Jaén Suárez (en quien recayó también la presentación del mismo) y la lectura de las primeras páginas, el índice, las notas y los nombres que allí se incluyen, prometen una lectura sosegada y respetuosa, valorando cada vuelta de hoja y lo que los hechos allí narrados han representado en la vida de todos los ciudadanos.

Y es que Ricardo Arias Calderón, para sus muchos admiradores y no menos numerosos detractores, es un referente obligado para entender los últimos 50 años de nuestro país. Educado en las mejores instituciones académicas del mundo (Yale y la Sorbona), escogió entre estudiar Filosofía a meterse a cura. Prefirió venir a luchar contra el régimen militar a ocupar un puesto de importancia en una universidad estadounidense, declinó sus aspiración a ser presidente en el momento en que se necesitaba unificar a la oposición al régimen de Noriega y después renunció, con hidalguía, a la Vicepresidencia de la República cuando se rompió la alianza con el gobierno que se instauró después de la invasión. En una apasionada e improvisada intervención que hizo Milton Henríquez (y que arrancó lágrimas tanto de él como de muchos de los presentes) se resaltó aún más el desprendimiento y compromiso con la patria que ha tenido este ‘pensador y constructor de democracia’, como se titula el libro.

Sin pretender hacer una reseña social del evento, que reunió a antiguos adversarios, militares a quienes se opuso verticalmente, intelectuales de todas las corrientes, amigos, parientes y políticos de todos los partidos, es de resaltar la magnífica organización que hizo de este acto, con la presencia del Dr. Arias Calderón —aquejado de una penosa enfermedad— un homenaje a quien lo merece, sobre todo en momentos que el país enfrenta una pavorosa crisis de identidad nacional, un deterioro de sus instituciones democráticas y una decadencia e irrespeto por las ideas. Las ponencias, así como el video, y los testimonios allí recogidos (de los más impensables y variopinta protagonistas de la época post invasión, políticos de todas las corrientes y seguidores de la democracia cristiana).

Dijo John F. Kennedy y lo mencionó el autor, Julio Bermúdez Valdés, que ‘A una nación se le conoce por los hombres que produce, pero también por los hombres a quienes honra’. Ha sido oportuna la ocasión para reconocer y honrar a Ricardo Arias Calderón por su sacrificio por este Panamá ingrato y también conocer la verdadera historia de muchos de los acontecimientos que han definido nuestros últimos cuarenta años. El motor turbo que ha tenido este proyecto que concluye, y que empieza para los que quieran conocer sobre lo importante que ha sido RAC para nuestro país, ha sido Teresita, su esposa, incansable y ejemplar, y si a alguien hay que rendirle un homenaje, es a ella.