El reto del país

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 17 de junio de 2013

El gobierno que asuma en el 2014 va a enfrentarse a una labor titánica en varios campos, especialmente en el económico, el agro y el de la educación.

La manipulación de las cifras y estadísticas en todos los sectores nos hace ver la situación de una forma, pero es otra la realidad.

En lo económico, si bien hay crecimiento, la forma en que se ha endeudado el país, la falta de cumplimiento de algunos contratistas en entregar las obras, la salida de algunas navieras de la clientela del Canal de Panamá y el cansancio del ciclo ascendente (dura de 6 a 7 años y este va a entrar en su undécimo) nos presentan un escenario dantesco.

Se habla mucho de que hay pleno empleo, pero se maquillan las cifras porque lo que sí hay es que los panameños están ocupados, pero no empleados. En la encuesta de hogares esa interrogante es capciosa. En las comarcas, por ejemplo, sus habitantes tienen 0% de ocupación. Ha ido en aumento la inflación, ya que cuando crece la economía, esta aumenta. La pobreza extrema no se ha resuelto y eso es imperdonable en un país que tiene tantos recursos y los ostenta, confundiendo la percepción que se tiene cuando se llega a la ciudad, y se distorsiona cuando se ve el estado en que está el campo.

Las exportaciones han ido en aumento, pero si se mira entre cifras, las tradicionales, las agrícolas y el pescado han caído, y solamente se mantiene la tendencia alcista por el factor oro. Los puertos llevan de siete a ocho meses de estar mostrando resultados descendentes y la Zona Libre está en serios problemas, sin que se vislumbre una solución rápida y de Estado.

La canasta básica se ha encarecido sin precedentes con todo y que el presidente dijo, cuando estaba en campaña, que él sí sabía cómo reducir su costo. Se ha invertido mucho en infraestructura, pero en algunos lugares la pobreza ha ido acrecentándose.

Los candidatos presidenciales tendrán que cambiar su discurso de campaña, enfocando las promesas en temas educativos, así como en recobrar la institucionalidad que se ha violentado durante esta gestión. De la misma forma, revisar las ejecuciones legislativas, que se acercan a espectáculos de circo.

El ser humano deberá volver a ser el eje fundamental de los planes de desarrollo, no la chequera de unos pocos a quienes no les ha importado con el país. Concentrarse en abolir las desigualdades, sean estas de género, económicas y de toda índole. Menudo trabajo tenemos por delante.