Escándalos de corrupción

MARIELA SAGEL 

 

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El Siglo, 24 de junio de 2013

Las noticias de muchos países señalan escándalos de corrupción desde las altas esferas de los gobiernos, y la diferencia estriba en que en algunos casos los sindicados son separados de los cargos, enjuiciados y algunas veces, encarcelados. No tienen el reducto del Parlacen para buscarse inmunidad la mayoría de las veces.

En esta ciudad canadiense, donde vuelvo con frecuencia a ver a mis hijos y mi nieto, removieron la semana pasada al alcalde, que era el vice, puesto que al principal ya le habían levantado cargos por lo mismo: coimas, pérdida de confianza y sobreprecios y una supuesta vinculación en la venta de terrenos para proyectos u obras públicas. La constante sigue siendo igual, pero la diferencia con nuestro país (y de paso, de nuestra ciudad capital) es que aquí existe y funciona muy bien, por ahora, una oficina anticorrupción de la provincia francófona (UPAC), que está constantemente velando porque los dineros de los contribuyentes se inviertan de manera transparente y en beneficio de todos.

Desde hace unos años se construye en la carretera camino del aeropuerto internacional Pierre Elliot Trudeau un megaproyecto, el hospital de la Universidad de McGill, una de las más prestigiosas del mundo. Se dice que el mismo costaría la suma de 1.3 billones de dólares, lo que parece un montón de plata, aun para un país tan desarrollado como lo es Canadá y donde la atención médica es de primera.

Este hospital anda en ascuas desde 2004 y en esa fecha, un tal Arthur Porter asumió el cargo de director ejecutivo, y la relación de hechos que publica The Gazette da cuenta de sus contactos en las más altas esferas y actividades que lo vinculan con un escándalo de corrupción tan grande como el astronómico costo del hospital. La policía allanó las oficinas del entonces director por señalamientos que le hicieron los empleados y la universidad, dueña del complejo hospitalario, lo demandó. La UPAC emitió una advertencia para que se detuviera a Porter con cargos que van desde fraude, complot para engañar, abuso de confianza, recibir ‘comisiones secretas’ y lavado de dinero o de recursos de la criminalidad. Sus allegados y socios eran, incluso, líderes políticos que tuvieron que dimitir.

Apenas dos meses después de esta advertencia, el señor Porter y su esposa fueron detenidos en Panamá. Este hecho lo reportó La Estrella en su edición del 28 de mayo pasado. Nada más se ha sabido de la pareja ni qué hacía en Panamá. Hay demasiadas casualidades: hospitales, sobreprecios, megaobras, empresas de ingeniería que pagan altas coimas.