Intereses creados con el uso del etanol

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 19 de agosto de 2013

En esta demencial carrera por abrazar el uso del etanol en Panamá me detuve a investigar los perjuicios o beneficios que el mismo ha traído a otros países y logré la opinión de un economista versado en el tema, del instituto CATO, en Washington, quien me lo resumió en estos términos:

En Costa Rica hubo un impulso muy fuerte por mezclar la gasolina con etanol. La presión venía del lobby de la caña de azúcar en el país que es muy poderoso, y al que pertenece nada menos que el expresidente Oscar Arias. Se hizo un plan piloto antes de introducirlo al país, que fue un legítimo fracaso en la zona donde se implementó. Los conductores reportaron que los carros bajaban su rendimiento y que el etanol corroía las partes internas del vehículo. Fue tal el desastre que el gobierno decretó como secreto los resultados de un estudio sobre el mismo y anunció que el plan se iba a extender a todo el país. Sin embargo, hubo mucha presión y al final nada pasó.

Al parecer, las malas ideas se rehúsan a morir, especialmente cuando hay grupos económicos poderosos de por medio. La administración Chinchilla ha decidido resucitar el plan para hacer obligatorio el uso del etanol en todo el país, aprovechando la coyuntura del alza en el precio internacional del petróleo. Los perjuicios de este descabellado plan fueron: los beneficios ambientales del etanol son, en el mejor de los casos, nulos, y en el peor de los escenarios el resultado es mayor contaminación.

Las gasolineras han advertido sobre la ‘chatarrización’ de la flota vehicular, ya que el etanol sirve como detergente de los tanques de almacenamiento de combustible, desprendiendo partículas que luego pueden bloquear los filtros o los inyectores de los carros. Este es un peligro particularmente pronunciado para los automóviles más viejos. El gobierno anterior anunció subsidios a la producción de los cultivos destinados a los biocombustibles. Estas ayudas las pagaremos todos mediante más impuestos.

¿Bajará por lo menos el precio de los combustibles? No, el Gobierno admite que más bien va a aumentar debido a que las gasolineras deberán adaptar su infraestructura, pasándoles los costos a los conductores. Además, las autoridades han admitido que el país no produce suficiente biocumbustible para la flota nacional, por lo que tenemos que importarlo.

Ya tenemos experiencia con el etanol, en particular. Hace unos años se puso en práctica un plan piloto para ver qué tan bienvenido era el etanol dentro de los conductores. Los resultados de dicho programa nunca fueron dados a conocer a la opinión pública, y peor aún fueron declarados confidenciales por la administración Arias. Sabemos por los medios de comunicación que los conductores rechazaron la gasolina con etanol debido a que le restaba potencia a sus vehículos.

Con tantos perjuicios evidentes, la pregunta de rigor es por qué la administración Chinchilla resucita el plan por hacer obligatorio el uso del etanol. Dejo a criterio de mis lectores la respuesta”.

Y yo dejo a criterio de los míos la relación que tiene la presidenta Chinchilla con el presidente Martinelli.