La estupidez infinita

MARIELA SAGEL

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La Estrella de Panamá, 7 de julio de 2013


A Alberto Einstein, el físico de ascendencia judía nacido en Alemania, considerado uno de los científicos más notables de su época, se le atribuyen muchas frases, una de las más conocidas: ‘Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo’.

En medio de este atolondramiento de noticias, de la aplicación de la estrategia de la distracción para tapar los más sonados escándalos —al estilo de Noam Chomsky, otro genio de las formas de control social— cobra vigencia la estupidez con que se manejan hasta las más simples de las decisiones, y cómo inciden en el devenir nacional.

El pasado 22 de junio se debió celebrar, como todos los años, en el salón de la Cancillería, donde se llevó a cabo el Congreso Anfictiónico que organizó el Libertador Simón Bolívar, una reunión de la Junta Directiva de la Sociedad Bolivariana. Este año se había invitado al candidato presidencial Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD) a dar una conferencia.

De buenas a primeras, el canciller, en nota refrendada el 13 de junio de este mismo año, dirigida al presidente del Frente Empresarial del PRD (que además es presidente de la Sociedad Bolivariana), le niega el uso del salón en el siguiente tenor: de ‘me obliga a cuestionar esa participación, puesto que siendo la Cancillería una institución del Estado podría estar violándose el Artículo 2, numeral 4, del Código Electoral, que prohíbe: ‘Todo tipo de actividad proselitista o de propaganda política, fijación, colocación o distribución de anuncios o afiches a favor o partidos políticos en las oficinas, dependencias y edificios partidos, dentro de los edificios públicos’. En este sentido la sola presencia del candidato presidencial de su partido en la actividad mencionada, en las instalaciones de la Cancillería, se puede entender como una promoción de su figura, aunque el evento de fondo sea la celebración del 187 Aniversario del Congreso Anfictiónico’. Dicho todo esto, le informo que no autorizaré que en las instalaciones de este Ministerio se realicen eventos que tienen trasfondo político y proselitista’.

En primera instancia, el señor Barletta no debió aceptar la nota del canciller dirigida a él como presidente del Frente Empresarial. El canciller es un irrespetuoso habiéndole puesto, estoy segura que a propósito, otro cargo que ostenta.

En segundo lugar, hay que exigir explicación sobre la violación diaria que hace su primo, el presidente, del Código Electoral, que donde abre la boca promociona no solo su partido para que se reelija con su candidato, sino que varios conspicuos representantes del gobierno, que han manifestado y presentado oficialmente sus candidaturas, se mantienen en sus puestos y no pretenden dejarlos, como lo ha dicho recientemente el ministro de Desarrollo Social. Cuñas, vallas, campos de juego y todas las actividades que realizan a diario, con el presupuesto y ejecución de la presente gestión, les sirven de plataforma para promover sus candidaturas.

En tercer lugar, la Sociedad Bolivariana se ve amenazada de ser desalojada de ese histórico escenario, aduciendo que ese espacio va a ser habilitado para una Unidad de Análisis Antiterrorista. Esta acción se suma a la abolición del estudio de los de autores panameños de nuestra nacionalidad y es una clara afrenta a la memoria colectiva del ser panameño.

Hay que ponerle un alto a esto. Recientemente el presidente alardeó que la ciudad hospitalaria podía llevar su nombre, porque la policlínica de la Caja de Seguro Social llevaba la de uno que no había sido médico, el Dr. Manuel Ferrer Valdés, cuyos méritos y credenciales no alcanzo a desplegar en este espacio, pero prometo hacerlo en un artículo próximo. Más bien, el candidato del CD debe renunciar o separarse de las asociaciones que preside, algunas de las cuales entran en abierto conflicto de intereses con sus aspiraciones.
Fe de errata:  quien emitió el concepto que la políclinica Dr. Manuel Ferrer Valdés llevaba el nombre de una persona que no fue médico fue el Director de la Caja de Seguro Social, Ing. Guillermo Sáenz Llorenz.