La normal augusta

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 3 de junio de 2013

Este miércoles 5 de junio se conmemoran las bodas de diamante (75 años) de haberse inaugurado bajo el liderazgo del presidente Juan Demóstenes Arosemena la Escuela Normal de Santiago, provincia de Veraguas, que posteriormente llevó el nombre del presidente visionario.

Este año, como hace 25 y hace 50 años, cuando la ‘Normal ‘Augusta’ celebró sus aniversarios de plata y oro, se ha preparado una cuidadosa agenda conmemorativa, que incluye el reconocimiento de 75 exnormalistas de todas las edades, desde su primera promoción, que se han destacado en la vida pública y han dado los mejores ejemplos a las siguientes generaciones.

De igual forma se recordará a aquellos ilustres normalistas fallecidos, de quienes se destaca al escritor Carlos Francisco Changmarín, que formó parte de la gesta que allí se escenificó, en 1952, y fue la jornada más revolucionaria de ese pueblo.

La idea de instituir un centro educativo en una provincia del país, para ofrecer a todos aquellos estudiantes del interior la oportunidad de cursar estudios de secundaria y, además, contar con los mejores profesores –algunos extranjeros que vinieron a nuestro país en esos tiempos entre guerras— para formar maestros, que son los que hacen los verdaderos cambios, fue revolucionaria y de avanzada en su momento, y lo sigue siendo hoy.

A través de los años, la Escuela Normal ha formado muchas generaciones de maestros que una vez en la universidad han seguido por otras carreras, pero que han llevado en sí la irreemplazable enseñanza de abrir sus horizontes y donde se han enraizado los principios de ética, civismo e integridad. Si en todos estos años la educación ha estado rezagada a reparar las escuelas y a eventos inocuos que no trascienden y no aportan al avance, es hora de plantearnos una verdadera revolución educativa, no una simple reforma.

Se han escuchado voces que advierten que hay intenciones de cerrar este centro donde se ha hecho patria, y que sus instalaciones, proyectadas con la magnificencia que una visión de estado le da a las instituciones para perdurar, están deteriorándose. Hará falta hacer una cruzada de rescate, a nivel nacional, para que eso no suceda y, por el contrario, se refuerce al apoyo que las autoridades le dan a este pilar educativo del país.

Estemos pendientes tanto de la conmemoración de la ‘Normal Augusta’, el miércoles 5 de junio, y también de cualquier amenaza que vaya encaminada a desviar su rumbo que ha llevado incólume estos 75 años.